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REFLEXIÓN

 

EL AGUA NUESTRA DE CADA DÍA:

No cae del cielo

 

Por: Hamilton Segura

A los que practicamos el trekking, y demás actividades de este mundillo del excursionismo, nadie nos puede superar en reflexionar acerca de la importancia del agua. Cuántas veces anduvimos con los últimos dos sorbos de agua en las cantimploras, o botellas, en una de nuestras caminatas, cuántas veces pensamos que moriríamos si no encontrábamos pronto algún manantial o algún campesino que aparezca, como enviado por Dios, para decirnos que detrás de dos quebradas más allá encontraremos un puquial con el cual poder sobrevivir. Fueron varias, y en esos momentos sentimos como nos ahogaba una sed de tal forma que faltaba poco para hacernos caer en la desesperación.

Al volver a una ciudad, o a nuestra casa, que satisfacción más grande sentimos al mojarnos la cara, las manos, la cabeza, luego de dos o más días de caminar por arduos senderos de nuestra aventurera vida. El sentir el agua en una ducha, aunque fuera la ducha más precaria y humilde, es un placer infinito si nuestra piel está cubierta de transpiración y el polvo del camino, es volver a sentir que estamos vivos, o volvernos a sentir seres humanos otra vez. Fue cuando nosotros valoramos de verdad lo que representa el agua dulce para nuestro existir, algo que no puede sentir el citadino común que va a casa luego del trabajo o estudio y simplemente abre la llave y no siente lo importante que es para nuestro cuerpo.

El autor dándose un baño luego de tres días de caminata por la sierra.

Salvar el agua es salvar a la humanidad.

Tal vez por esa razón cada día se pierde miles de litros en goteras de caños malogrados o mal cerrados, en tanques defectuosos que nunca terminan de dejar escapar el agua que le hace falta a millones de personas.

La persona de nivel económico alto o acomodado es la que goza más del agua en piscinas y piletas decorativas, es también la que más la desperdicia pues sus costumbres a la hora del aseo, por lo general, son dejar caer el agua de la ducha mientras se jabona o el agua del grifo mientras se afeita. Ni que decir de la manera como riegan con manguera sus jardines o lavan sus autos. Sería largo detallar todas las acciones sobre como se desperdicia el agua.

Lo importante es empezar a reflexionar sobre cómo podemos cuidar el agua que escasea en nuestro planeta donde sólo el 2.5% del total de las aguas es apta para el consumo humano, donde las mineras y petroleras la contaminan impunemente, donde cada día los glaciares de las montañas van retrocediendo, y donde se gastan billones de dólares en armas o bebidas alcohólicas, cantidades de dinero con la cual se podría investigar, sanear y cuidar el agua que pronto vamos a necesitar.

¿Alguien duda que protegiendo y cuidando el agua estamos salvando a la humanidad, ¿acaso alguien no sabe que sin agua en cantidades adecuadas cambiará todo nuestro sistema de vida con terribles repercusiones en nuestra salud?. La respuesta parece ser : millones, millones de personas parecen dudarlo o ignorarlo. Entre ellas políticos, grandes empresarios y gente inescrupulosa que ya avisora el futuro.

Mochilero buscando agua en Pasco, la coloración y el sabor de esa agua lo obligó a buscar la población más cercana.
 

El agua: el más grande negocio del futuro.

Ya hemos leído dramáticos artículos periodísticos sobre lo contaminado que está el agua, que tiene arsénico, que tiene cromo y otros tóxicos más sin olvidar los coliformes fecales. Pero si leemos no sólo un día sino toda la secuela sobre el tema nos podemos dar cuenta que otra vez nos intentan engañar en aras de conseguir el gran negocio de privatizar a la empresa estatal que mal o bien aún sigue brindando agua a nuestras vidas a un sólo abrir de caño y a precios razonables.

Ya sabemos que dentro de 20 años el agua será el negocio más rentable para las empresas de este rubro, ¿pero quien podrá comprar el agua en ese nuevo contexto?. Como siempre.., lo hará el que tenga más dinero.

Algunos se preguntan por que no baja el valor del balón de gas doméstico si hasta el Presidente de la República dijo que llegaría a costar 11 soles, ignorando que el gas se vende a quien pueda pagar mejor, léase Chile y México que están a la espera que la población se distraiga tras alguna cortina de humo para negociar con este hidrocarburo. Lo mismo pasará con el agua si lo maneja una empresa privada nacional o extranjera pues dentro de 20 años será Chile, México o Estados Unidos el que pueda ofrecer mejores ofertas por el agua dulce de nuestro suelo patrio.

         

No es negocio dar agua a los pobres

Si alguien cree que una empresa privada, de esas que casi siempre tienen capital extranjero, preferirá dar agua a los sectores pobres de la población, siendo está una mercancía ambicionada por clientes que pueden pagar mucho más, o está loco o vive en otro universo. La inversión de llevar agua a la gente pobre, abriendo gigantescas zanjas, construyendo tanques, descontaminando el agua de los relaves mineros, es tanta que los recibos de agua de todos los pobres del Perú no la compensa y se hace por que es una inversión social necesaria para elevar el nivel de vida de la población.

Obreros en trabajos de instalación de agua y desagüe para AAHH de Ventanilla, Lima.

 

¿Pero qué..?,¿qué podemos hacer?

Todos los cambios sociales, los fundamentales, son de adentro hacia afuera. Primero debo cambiar yo, dejar el marasmo y empezar a cerrar las llaves de los caños cuando te jabonas o usas el champú, dejar de lavar el auto con manguera y usar el balde, recordar que las veredas y demás construcciones de cemento sólo necesitan agua cuando las están creando, empezar a ver el agua como un derecho y no como un bien que se puede comercializar, defender todas las oportunidades de asegurar agua para todos.

Es hora de empezar a poner estos puntos de vista responsables ante los medios de comunicación, escribamos cartas, correos electrónicos, manifestemos nuestra postura al respecto en el trabajo, en el club y exijamos acción ahora a las organizaciones civiles, a las autoridades, no esperemos más, ¡participemos activamente pues el agua nuestra de cada día no cae del cielo!.

       
 

 

 

La comunidad de excursionistas y montañistas es testigo del retroceso de glaciares y la disminución constante de lagunas y ríos, por lo cual urge que nos organicemos para presentar nuestras propuestas y opiniones, no esperemos que el agua que tanto buscamos en nuestras caminatas desaparezca tanto de los puquiales y cascadas como de nuestras casas.

 
 
         
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