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La
reserva
del río Avisado:
EL ÚLTIMO BOSQUE QUE CAMINA
Texto
y fotos:
Hamilton Segura |
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Se
dice que camina por que los renacales y otras plantas acuáticas
parecen acomodarse al curso de las aguas del río Avisado según
suba o baje el caudal, según se inunde más aquí que
allá. Este bosque esta protegido por la Ley Forestal 26505 pues
constituye una esperanza para mantener el equilibrio ecológico
en esta zona de Moyobamba, San Martín.
El
día hacía presagiar placenteras emociones pues no habíamos
viajado en peque peque desde que habíamos llegado a Moyobamba,
la presurosa subida el día anterior al Morro Calzada y el regreso
de la catarata del Gera por las casi mil gradas de la empresa generadora
de energía eléctrica nos habían hecho desear no
más caminata cuesta arriba, nuestra piernas reclamaban descanso
por eso, ¡hoy viajaríamos vía fluvial!.
Luego de tomar el auto colectivo que nos trajo de la ciudad hasta La
Boca Huascayacu, que dicen es puerto (pero no lo parece) nos entretuvimos
mirando las típicas viviendas de la amazonía, las gallinas
y algún otro animal doméstico entre los que no faltaba
un perro que entre curioso y receloso nos observaba. La canoa con motor
no llegaba y los tres únicos visitantes a la reserva del río
Avisado que éramos nos empezábamos a conocer más
conversando sobre una y otra cosa.La única dama del grupo era
una sexagenaria, natural de la zona pero afincada en la capital, que
gracias al tiempo libre que otorga la jubilación nos permitía
conocerla.
Al
fin distinguíamos a Juan Isuiza que llegaba con el conocido ruido
del motor de su canoa. Éramos solo tres y, de acuerdo al sistema,
vaya uno o vayan 10 personas igual se paga el flete, así que
ni modos el último bosque de renacales y aguajales no podía
escaparse de nuestra cámara ni de nuestros ojos por unos cuantos
billetes más.
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El
valle del Altomayo muestra cada vez más zonas irresponsablemente
deforestadas para dar paso a la agricultura. Acciones para un desarrollo
sostenible son urgentes para esta hermosa parte de nuestra amazonía. |
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¿CONFLICTOS ETNICOS?.-
El río Mayo parecía querer mostrarnos como en las riberas
dejaban verse las chacras de los sishacos (así le dicen a los migrantes
de la sierra) quienes tumban los aguajales y otros grandes vegetales que
protegen el medioambiente ignorando que estos permiten que el agua se
estanque, como en un reservorio de agua, no permitiendo inundaciones y
posteriores sequías. Felizmente ya hay organizaciones y personas
que están enseñando a cosechar los aguajes trepando y no
cortando los aguajales. Pero se siente en el ambiente esa animadversión
de los naturales (así le dicen los migrantes a los lugareños)
ante la ola de arroceros y demás agricultores provenientes de Cajamarca,
y zonas de sierra de Piura y Lambayeque que ahora son la mayoría
de la población en la región San Martín. |
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Ideal
para los amantes de espectaculares tours sin necesidad de esfuerzo físico,
la visita fue una experiencia hedonista y exótica a la vez. Esperamos
este 2006 repetir el plato y ojalá ustedes lo visiten pronto. |
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EN
LA PUERTA DEL PARAÍSO.- Al fin llegamos
a la entrada del Rió Avisado, en la margen izquierda del
río Mayo, fue la entrada a un paraíso, tal vez el
último bosque que camina y que cuenta con la esperanza
de salvarse de la extinción.
Los sonidos que escapan del verde techo natural que pasa por nuestras
cabezas nos indica la presencia de pequeños monos y un
sinfín de aves; algunas iguanas asustadizas se arrojan
a las aguas al notar que su camuflaje no les sirve con nosotros.
Dicen que se llama avisado pues debes viajar así para no
ser golpeado por este bosque húmedo. La noción del
tiempo de viaje (creo fue una hora, más o menos) se nos
fue por estar preocupados en disfrutar cada rama a nuestro paso
que podía dejarnos descubrir algún animal o ave
que nos recuerde que somos privilegiados de estar allí.
El albergue completamente tradicional estaba a nuestra vista,
Isuiza, de origen nativo, acoderó el bote a motor y fue
a avisar que prepararan almuerzo para tres; los zancudos no necesitaban
invitación para empezar a almorzarnos, eran grandes y sus
picaduras en nuestra piel nos acompañarían hasta
varios días ya en Lima. ¿El repelente?, eh... bueno
un olvido lo tiene cualquiera.
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Una vieja
y frágil canoa de catahua sería nuestro transporte
hacia más arriba del Avisado, el remo de nuestro anfitrión
y guía no hacía casi nada de ruido, el objetivo
era no asustar las especies que pueblan este lugar, pero el polo
blanco de la dama y el guía eran una linterna en la oscuridad.
Ahora ya saben por que los fotógrafos naturalistas se visten
de verde, no es por que se crean Rambo ni militar parecido, simplemente
es para camuflarse.
El bosque se hacía por partes tan bajo que debíamos
agacharnos para pasar; creíamos estar entrando a lo más
virginal del Tingana cuando a una vuelta de esquina, perdón
de renacal, encontramos la vivienda de unos lugareños que
conversaron amablemente con nuestro balsero y capitán (lo
escribo con respeto por si acaso).
El descanso en una hamaca con vista a los típicos recintos
es una experiencia obligatoria para el viajero.
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EL
REGRESO DE TARZÁN.- Las viejas películas
de Tarzán viven en nuestro imaginario así que inducidos
por Juan Isuiza quien se colgaba como un mono (ahora si le creemos que
cosecha los aguajes en pocos minutos sin cortar los aguajales) nos atrevimos
a emular al héroe blanco de la racista obra de Edgar Rice Burroughs.
Nuestro grito fue un chiste para los frailecillos que junto a muchas aves
parecían reir ( o protestar) por subirnos a sus árboles.
Allí van las fotos, Johhny Weissmuller es un chancay de a 20 céntimos
a nuestro lado, estamos felices, Edison y yo volvimos a ser niños
(bueno no fue hace mucho je, je) la dama de cuyo nombre no nos acordamos
ahora (soy sincero, si hubiera tenido 30 años menos, seguro que
sí lo recordaría) creo nos envidió la buena fortuna
de conservar aún habilidades para trepar, colgarnos y gritar.
Al caer al suelo fangoso el olor a tierra húmeda inundaba nuestro
olfato, las raíces sobresalientes eran nuestros caminos para volver
a la canoa sin embarrarnos tanto.¡Que pena, nuestra regresión
a la infancia terminaba!.
El estómago nos amilano de seguir más adelante en busca
de las orquídeas, total ya habíamos visto muy bonitas en
el Wakanki Center, nuestro arroz con gallina nos esperaba en el albergue,
los grandes zancudos también y bueno, no es buena costumbre hacer
esperar a nuestros anfitriones. |
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Tingana
es un sector colindante al Área de Conservación
Municipal (ACM) "Asociación Hídrica Aguajal
Renacal Alto Mayo", y su nombre se debe, según sus
pobladores, a que en esta reserva abundan árboles cuyo
fruto pequeño de color negro no comestible, tiene forma
redonda y que al madurar la semilla, los niños las prefieren
para jugar como boliches, y en ese efecto de "tingar"
las bolitas, es que surge el nombre de Tingana, un bosque que
se encuentra a 860 msnm. También cuentan los pobladores,
que las madres de familias recolectan las bolitas negras para
utilizarlas como detergente en los lavados de sus ropas
Nota de Iván Reyna Ramos,
extraído
de la revista Rumbos del Perú
www.rumbosdelperu.com/turismo_articulos1_tingana.htm
El
autor emulando a Tarzán en la reserva del río Avisado.
Noten las raíces de los gigantescos renacos. FOTO: Edison
Villacorta.
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Se
dice que este bosque camina por que los renacales y otras plantas acuáticas
parecen acomodarse al curso de las aguas del río Avisado según
suba o baje el caudal, según se inunde más aquí que
allá. Este bosque esta protegido por la Ley Forestal 26505 pues
constituye una esperanza para mantener el equilibrio ecológico
en esta zona de San Martín.
Lo bueno de toda esta información es saber que Juan Isuiza, junto
a familiares y otros miembros de esta comunidad agrícola, formaron
la Asociación Ecoturística Renacal Aguajal Avisado quienes
tienen por finalidad preservar este reino de importantes especies amazónicas,
brindando un servicio ecoturístico, cálido y sobre todo
sostenible. Por esa razón les agradecemos pues tenemos la confianza
de que el día que llegues a esta reserva tus ojos verán
lo mismo, y quizás mejor que nosotros, para que te sientas una
vez más orgulloso de vivir un Perú de naturaleza privilegiada,
hermosa y que muy poco sabemos cuidar.
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