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La caminata hacia Culle y Cachirmarca, en la serranía de Huaral, se convirtió en una aventura de nunca acabar en aquella semana santa del 2005, sobrevivieron a condiciones extremas de inseguridad en el transporte y a las de la intemperie gracias a la calma y fortaleza que supieron mostrar. Para nuestra narradora esa fue su primera gran prueba que nunca pasará al olvido.

Jueves Santo: Lima-Huaral-Collpa-Viscas
Alas 06:30 horas salimos del terminal de Transportes Huaral con destino a lo inimaginable para mi (era mi primera salida con el FK) pero a lo ya conocido por Kike y Charito, nos esperaban días muy “interesantes”, llenos de aventura, adrenalina y mucho por caminar y conocer.
Llegamos a Huaral, el día estaba soleado y muy bonito, en uno de los terminales nos encontramos con Charito y ya juntos emprendimos el viaje hacia la comunidad de Viscas.
Nuestra movilidad no era muy moderna… ya se empezaba a sentir parte de la aventura.
Luego de una larga espera, previos costales de alimentos y jaulas con pollos ubicados en el pasadizo del bus, nuestra movilidad partió a las 10:30 a.m. El camino dejaba de ser asfaltado al ingresar a Huando, a poco minutos de la ciudad, pero era muy bonito, hacia calor y el bus se conducía al lado del río y las montañas… claro, hasta que el chofer nos decía que teníamos que bajarnos todos porque nuestro carrito ya no podía subir… así que paramos muchas veces en el camino. El carrito seguía subiendo y parando, paramos también para que puedan cambiar una llanta, pero luego todo bien.

Al final de la tarde, a casi 1 hora de llegar al pueblo, ya todos cansados, con sueño y frío y sin ganas de bajar del carro, escuchamos una pequeña voz… era el chofer diciendo: -“Bájense que el carro no puede subir”- Si… era lo que habíamos escuchado muchas veces y ya nadie quería hacer caso, pero esa pequeña voz seguía, pero ahora con una oración diferente : -“¡¡¡Bájense que me he quedado sin frenos...!!!”- Kike estaba a mi costado, y claro con tremendo tamaño, de dos pasos ya estaba fuera del carro, Charito que estaba detrás del chofer salió también en 2 segundos, pero yo tenia detrás a toda la gente desesperada que por un poco mas y me utilizan de alfombra; felizmente el chofer hizo una buena maniobra y choco la parte trasera del carrito contra la montaña… para esto nosotros ya estábamos afuera viendo como se movía el carro sin frenos y nuestras cosas dentro.
Fue un gran susto y recién era el primer día (jeje).
Cogimos nuestras mochilas de ataque y empezamos a caminar, ya que el nuevo repuesto para el carrito lo traerían de un pueblo cercano, mientras lo arreglaban nosotros caminaríamos para luego ser alcanzados por la movilidad y llegar todos felices y contentos al pueblo, claro retrasados en el tiempo pero bueno… es la aventura ¿no?

Ya habían pasado mas de 3 horas y de repente nos topamos con un letrerito que decía : “Bienvenidos al Poblado de Viscas”…

Las viajes al Perú profundo casi siempre son de aventura por las condiciones de los caminos y los vehículos de transporte.
En la foto, vista desde el interior de un vehículo en la sierra de Huaral.

Eran más de las 9 p. m. El carro nunca pasó por nosotros y , oh! pequeño detalle, teníamos en él nuestras mochilas, carpa, bolsas de dormir, comida y agua… o sea… nuestra vida! Pues nos imaginamos que el carro pasaría a recogernos del camino, lamentablemente no fue así.
Muy amablemente en el pueblo nos ofrecieron el cuarto de la comunidad, había una cama, pero hacía mucho frío, frío que no he sentido ni en Puno… bueno para variar este poblado limita con Cerro de Pasco, así que ya se podrán imaginar (brrrrr…brrrrrr).

Viernes Santo, 25 de Marzo
Viscas-Chupas-Culle

Empezábamos así un nuevo día, habíamos conseguido la compañía de un lugareño quien nos indicaría el camino hacia Chupas, para luego bajar hacia Culle y regresar al pueblo de Viscas en la tarde.
Salimos cerca a las. 9 a.m. rumbo a Chupas, debido a la época del año, se podía observar un camino lleno de vegetación que cubría las montañas y los alrededores, era realmente muy placentero. El camino fue un poquito pesado, hasta que por fin llegamos a los restos arqueológicos de Chupas, después de mas de 3 horas de camino, lamentablemente nos encontramos con no mas de 4 cullpis, al parecer solo de señales, aquellos que servían para que los poblados Atavillanos cercanos permanezcan en comunicación, pero estaban muy descuidados (como se sabe, en la actualidad las personas de estos pueblos utilizan estas construcciones para guardar sus ganados). Tomamos fotos y exploramos un poco el lugar, pudimos observar a la distancia una construcción en ruinas, a la cual los lugareños la conocen como la Iglesia, a nuestro parecer y debido a su forma se trataría de una construcción Inca, ya que como se sabe el Reino de los Atavillos fue conquistado por los Incas.
Emprendíamos luego camino hacia Culle, la neblina no ayudaba mucho pero llegamos, el paisaje era muy hermoso, pudimos observar varios Cullpis y una vez mas podíamos constatar lo fuerte de la construcción, techos de piedras y cullpis de hasta 3 pisos.
Definitivamente si se animan a llegar hasta el poblado de Viscas, deberán hacer un alto en Culle, esta mejor conservado y tiene la ventaja de estar cerca al pueblo.
Retornamos desde allí a Viscas, la tarde estaba terminando y nos dirigimos hacia la casa de la comunidad, donde pudimos armar con tranquilidad nuestras carpas y poder pernoctar los días de nuestra estancia, la gente del pueblo fue amable con nosotros al brindarnos esa ayuda.
Ya nos habían informado sobre la festividad por Semana Santa a realizarse en la hermosa y antigua iglesia del pueblo, así que solo esperábamos la madrugada. Nos despertamos algunas veces antes de la hora ya que una banda de músicos recorría el pueblo desde la media noche.

Las celebraciones tradicionales
son un valor agregado a la experiencia aventurera del viajero(a).

Vista; madrugada de sábado de gloria en Viscas, Huaral.

Sábado de Gloria: Viscas-Cachirmarca-Huampon
Silver, nuestro guía, decidió despertarnos muy temprano, aparentemente las 4 a.m. para participar de sus costumbres, así que decidimos ir hacia la placita antes de empezar nuestra larga caminata.
En el parquecito ubicado frente a la Iglesia estaban los músicos tocando y algunos hombres vestidos de blanco quienes cargaban la imagen de Jesús, a quien habían bajado de la Cruz y llevado a recorrer el pueblo. No faltó quien nos ofreció un calientito servido desde la misma tetera, realmente muy agradable. Hicieron ingresar a la imagen y a la Virgen y de repente la gente empezaba a formar una fila para pasar a saludar a la sagrada imagen.

OTRA VEZ A CAMINAR
El camino inicial es muy tranquilo, rodeando las montañas, aunque con mucho frío, comprendiendo la hora… a nuestro lado izquierdo podíamos ver como la neblina estaba en la parte baja y mientras pasaban las horas empezaban a subir.
Nunca olvidare la linda vista del camino en la noche, cruzando una quebrada y un riachuelo e iluminados por una Luna llena, realmente linda. Apreciando el paisaje tuvimos la suerte de poder ver una estrella fugaz… siii una estrella fugaz!!!, claro, cada uno pidió un deseo, que por cierto no se me ha cumplido.. Bueno no hasta el momento (Creo que no vale pedir imposibles no? Jeje!)

El camino se puso un poquito inaccesible no por la dificultad, si no debido a que las lluvias habían formado mucho lodo y sumado a esto los “regalos” que va dejando el ganado en el camino… pero nosotros ya estábamos preparados para eso y mas… linternas en mano seguíamos avanzando.
De repente ya se veía el sol asomar, la neblina seguía subiendo y el calor se empezaba a sentir, el camino seguía tranquilo…
Cruzamos varias quebradas, montaña tras montaña, subidas y bajadas… y muy bajadas… tanto que ya daba miedo, ya que como bien dice Kike : -“Todo lo que baja, tiene que subir”-
Recién a la 1:30 p.m. que pudimos llegar a la entrada… una subida nos esperaba con una escalera de piedras ya en ruinas, que daba hacia la entrada del poblado el cual estaba rodeado por una gran muralla de piedras y resguardadas por Chullpas.
Por fin!!! Después de mas de 10 horas de camino habíamos llegado a Cachirmarca… estábamos a aproximadamente a 3.900 msnm y encontramos un pequeño poblado en ruinas, rodeado de una gran muralla y de cullpis y chullpas, todo cubierto de vegetación. Lamentablemente había también muchas marcas de “estudiantes” que pintaron algunas de las paredes, ¡algo imperdonable!
Inspeccionamos el lugar y dimos con la parte de atrás, había como una especie de coliseo pequeño y desde allí se podía observar una gran pared de 8 m., aproximadamente, construida sobre la roca madre. La neblina no nos ayudaba mucho, había subido demasiado.
Nos quedamos 1 hora en el lugar y luego empezamos a bajar por otro camino, atravesando, en algunos casos, por lo techos de los cullpis ya cubiertos de densa vegetación. Al salir del poblado encontramos algunas Chullpas que increíblemente mantenían aun en su interior los cráneos y esqueletos de los antiguos pobladores.
Empezábamos el “retorno” al poblado de Viscas para poder descansar. Caminamos, caminamos y seguíamos caminando, previa coordinación con Silver decidimos regresar al pueblo por otro camino el cual era de bajada hasta llegar a la carretera.

 

Luciendo las gorras de la FK Charo, Ruth y Kike se toman esta instantánea con mucha alegría en las ruinas de Culle cerca al pueblo de Viscas. No se imaginaban todavía que les esperaban torrentes de adrenalina en la excursión a Cachirmarca.

 

Fotos: Archivo de la FK (Freundeskries)

 

 
     

Debíamos apresurar el paso, ya que la neblina empezaba a cubrir el sendero. Hacíamos algunas bromas en el camino, como cuando nos sentíamos fatigados, que en ese momento necesitábamos de la inigualable contaminación de Lima… fácil que si nos traían nuestro humo de carro avanzábamos mas rápido.. jajaja… es más, que si en vez de balones de oxígeno nos pondríamos balones de humo de carros avanzaríamos mas rápido, ya que esa contaminación es nuestra de cada día y a la que nos hemos acostumbrado… jajaja.

Seguimos avanzando pero llegó el momento en el que empezamos a perder de vista a Silver, quien irresponsablemente decidió avanzar mas de la cuenta, dejándonos a nuestra suerte. Ya no había más camino, éramos nosotros quienes lo hacíamos, dejándonos llevar en muchos casos por nuestro sexto sentido y por la fabulosa orientación de Kike, quien nos llevaba por el camino correcto. Silver aparecía y volvía a desaparecer. No le importo ni las llamadas de atención ni nuestra preocupación por llegar al pueblo.

La bajada se hacia cada vez mas inaccesible, encontrándonos con grandes cactus y con los famosos “viscaínos” (Cactus de mediano tamaño que crecen sobre los 3500 msnm, cuyas espinas se introducen fácilmente es la piel y es muy difícil y doloroso sacarlas), a esto se sumaba la neblina y la llovizna, el barro y las plantas que nos hacían caminar con mucho cuidado.
En nuestro “camino” nos topamos con una gran roca, que nos hacia pensar 2 veces en seguir por ese lugar o no… ya que la bordeaba un precipicio… si señores… un graaaaan precipicio.. pero no había otra salida…
Kike decidió dar el primer paso, llego a atravesar este obstáculo y ayudo enseguida a Silver a cruzarlo… En eso escucho a Kike diciendo: -“Charito, saca tu soga y pasen”- Yo no lo podía creer y me daban ganas de no cruzar, pero no nos quedaba otra alternativa. Charito de inmediato hizo un super-nudo que me lo colocó en la cintura… del otro lado estaría Silver para ayudarnos a pasar y después de el, Kike, sujetando la soga contra otra roca y muy pendiente de nuestro paso.
Así que era ahora o nunca... yo tenía el corazón en la boca... en ese instante pasaron mil cosas por mi mente, y el sólo hecho de mirar hacia abajo me ponía mas nerviosa…
Di el primer paso sentía la cuerda protegiéndome, Ay! Pero no era suficiente!!! y mis manos buscaban sujetarse muy bien… de la roca, de las plantas… esos momentos parecían interminables... Hasta que por fin!... lo había logrado. Me quedé con una sensación tan extraña… mis manos temblaban, mis ojos se llenaron de lágrimas y mi corazón parecía descontrolado… Pero allí estaba Kike, sonriente, dándome un fuerte abrazo, haciendo que me sintiera segura y luego diciéndome: -“¿Le tomas una foto a Charito cruzando el precipicio?”-
Ya eran las 6 de la tarde, tratábamos de avanzar lo mas pronto posible… pero ya era todo inútil, Silver quien ya se había desaparecido… regreso a nosotros, hablo con Kike y le dijo lo increíble: -“Me he perdido”- Oh!! Dios mío!!!, y ahora! que vamos a hacer!!! Estábamos caminado sin rumbo… no llegaríamos nunca a la carretera por ese camino, ya que solo daba a precipicios, sin salida.

 

Todos estábamos con la ropa húmeda por la llovizna, hacía frío y la neblina termino por tapar toda la vista… yo estaba al borde de un ataque de nervios.
Kike nos dijo que esperáramos un rato, que buscaría un “lugar”… regresó y nos llevó con el a un pequeño refugio. No había otra alternativa, tendríamos que pasar allí la noche… lo malo era que no contábamos con el equipo necesario para poder descansar con tranquilidad… pues no imaginamos que algo así podría pasar, teníamos la ropa mojada, los zapatos húmedos, no llevábamos cena y el agua era muy poca, ¡debíamos racionar todo!

 

En la foto el Ing. Enrique Pareja Ferreyros, "Kike", muestra el calzado destrozado por el camino.

 
 


Era increíble vernos arrancando algunas plantas que nos podían servir de colchón para las largas horas que faltaban hasta el amanecer, era algo más de las 6 de la tarde. Empezó a llover… como comprenderán, nuestro techo equivalía a contadas ramas de plantas que empozaban el agua en sus hojas... a esto se sumaban los truenos, la lluvia y mis lágrimas de preocupación, ya que soy demasiado friolenta… pensé que moriría allí congelada y encima con la bendita lluvia que no cesaba… no sabia a quien encomendarme… nada daba resultado, hasta que decidí orar… Orar con tanta devoción… que pude sentir como poco a poco dejaba de llover… allí me di cuenta que es realmente en los momentos de desesperación que recién te acuerdas de Dios.
Todos permanecíamos juntos…uno al lado de otro… sin movernos, mojados, bueno… remojados... esperando que pasen las horas… pero juntos, tratando de abrigarnos unos a otros.
La tranquilidad de Kike y Charito me reconfortaban, estábamos juntos y eso era lo que valía. Paso un buen rato, hasta que empezábamos a sentir nuevamente la lluvia.. Ohhh… noooo.. Por favor!! 10 ave marías.. 10 padres nuestros.. solo fueron necesarios uno de cada uno y gracias a Dios dejo de llover.
Nos despertábamos de cuando en cuando para preguntar la hora y para utilizar nuestra comida de emergencia, pero nada, parecía que nos quedaríamos atrapados en el tiempo... “Es la aventura…” escuchaba por allí, yo solo quería que amaneciera.

Domingo de Resurrección, 27 de Marzo
Huampon-Viscas-Collpa

Felizmente dieron las 5 am y era realmente de Resurrección para nosotros, por fin vimos el amanecer y estábamos vivos, pero la neblina aun seguía allí. Esperamos un poco y a las 6 am emprendimos retirada, teníamos que subir todo lo que habíamos bajado tan apresuradamente el día anterior, ya que el camino había sido exageradamente desviado por nuestro estimado Silver… Todos esperábamos llegar al primer riachuelo del camino, pero nada… al menos podíamos tomar algunas gotas de agua que se empozaban en las hojas de las plantas, pero no era suficiente; hasta que al medio día nos cruzamos con una linda quebrada, y pudimos tomar toda el agua que queríamos, previas gotitas de micropur… ¡¡¡aaahhhh!!! !!!Que rica estaba el agua!!!.

 

Bajábamos ya hacia la carretera, mas tranquilos e incluso haciendo bromas. Recordando nuestra linda noche en medio de la montaña. Lo mas raro era que aquella noche habíamos sentido menos frío que en nuestro primer día durmiendo en el cuarto de la comunidad, y esto se debió a que nuestro refugio en la montaña se encontraba a unos 2000 msnm, cuando el pueblo se ubica a unos 3000 msnm.

 

 

Las Cullpis de Cachirmarca muestran grandes dimensiones y diferentes formas que se adaptan a la forma de los suelos.
Los protagonistas de esta historia posan junto a una de ellas.

 


Que felicidad… ya podíamos divisar la carretera, llevábamos 8 horas de camino… la bajada final fue un poco pesada, nuestros pies estaban muy cansados y adoloridos.
Llegamos a pisar la carretera aproximadamente a las 2 pm. Bien contentos nosotros de ser los sobrevivientes excursionistas… La espera se empezó a hacer larga, estábamos “descansando”, tirados al lado de la carretera y luego de 2 horas recién nos pudimos embarcar, pero este carrito nos llevaría solo hasta un anexo, de donde tendríamos que tomar otro carro para llegar hasta Viscas.
Llegamos hasta Collpa y nos acercamos al único kiosko que hay en el camino, donde tuvimos que esperar a que llegara un colectivo, pero nos informaron que ya era muy tarde y lo único que podíamos hacer era esperar un taxi. Lo bueno era que el hijo del dueño del kiosko regresaría pronto para en ese carrito ir hacia Viscas a sacar nuestras cosas. Así fue y cual rayo llegamos al cuarto de la comunidad de Viscas a desarmar todo y salir con nuestras cosas… el taxi nos esperaba y nos llevó nuevamente a Collpa para tomar el colectivo hacia Lima, pero nos habíamos hecho muy tarde para retornar a casa.
Para nuestra buena suerte justo frente al Hotel Baños de Collpa, Kike, nuestro relacionista publico A-1, empezó a repartir folletería y conversar muy entretenidamente con los administradores, quienes habían escuchado hablar de él y luego pasamos a descansar.
Charito y yo preparamos unos deliciosos tallarines en salsa roja, pero antes de comer nos fuimos a probar que tal estaban las aguas termales ubicadas al lado del Hotel… No saben lo relajante que pudo ser eso.. claro.. estábamos con las piernas adoloridas y los pies casi destrozados.. yo creo que esas aguas a parte de ser medicinales son milagrosas.. ya que nos hicieron muchísimo bien.. al menos yo me moría de miedo de tener las piernas adoloridas.. ya que en dos días sería mi cumpleaños.

Lunes 28 de Marzo
Collpa-Huaral-Lima

Charito y yo nos despertamos antes de la 1 am, hacía mucho frió y dormíamos dentro de nuestras bolsas. y a la vez tapadas por las frazadas. Mmmmm… que bien se sentía dormir bien abrigaditas, imaginar como dormimos las noches anteriores ya nos causaba gracia.

Después de algunos momentos escuchamos la llamada del colectivo, pero pequeño detalle… nadie nos abría la puerta del hospedaje.. nosotras debíamos regresar sí o sí a Lima, ya que nos esperaba el trabajo del día Lunes… así que empezamos a golpear las puertas y a llamar a alguien, en ese momento no nos importaba el dulce sueño de los huéspedes, solo queríamos salir!!!. El nochero se había quedado dormido, pero felizmente nos pudimos embarcar y así emprendimos el retorno hacia Lima.
Llegamos a Huaral a las 8 am, de inmediato a embarcarnos hacia Lima. La aventura de Semana Santa llegaba a su fin.
R.G.O.

 
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