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CRÓNICAS

 

FÍN DE AÑO EN CASMA:

Amigos, aventura y alegría en un viaje inolvidable.

 

 

Texto y fotos por: Hamilton Segura

 

Las organizaciones de excursionismo se caracterizan por aprovechar los feriados largos para realizar viajes en esos días que supuestamente no se trabaja. Esta es la crónica del viaje de despedida del 2006 y bienvenida al año nuevo con los grupos Wayra y Multiaventura

VIAJEROS DE ÚLTIMA HORA.
Fiel a la costumbre del turista peruano nos apuntamos con estos grupos en su viaje hacia el norte. Las mochilas estaban con lo elemental, agua, cervezas y algo que comer. El bus era una coaster, como siempre algo incómoda, que nos esperaba en el parquecito a espaldas del cine Orrantia. Nos tocaron los dos últimos asientos al fondo y a la izquierda.
El viaje nocturno fue largo pero matizado por las presentaciones de los viajeros en la cual comprobamos que la mayoría de excursionistas son profesionales de las carreras de contabilidad y sistemas. Las paradas en algunos grifos para estirar la piernas y masajear los glúteos fueron parte de una noche tranquila.

La mañana llegó y ya estábamos pasando Huarmey y nos dirigíamos hacia el balneario de Tortugas, era la primera vez que los ojos de este cronista verían esa belleza. A esas horas ya todos pensábamos en desayunar y ver el tan ansiado lugar.

Tortugas es uno de los lugares costeros más atractivos de Casma. Esta ubicado a unos 20 Km, al noroeste de esta ciudad. Lleva este nombre por la isla que se divisa al fondo con forma de tortuga y por el cerro del frente con la misma apariencia.

Al altura del Km. 392 de la panamericana Norte se voltea dos kilómetros a la derecha y se llega a este balneario. Desde Casma hay transporte regular durante el año.

 

DE TORTUGAS A SECHÍN.
La entrada al balneario está indicada con una enorme e indiferente tortuga de concreto, llegamos al balneario y se veía muy bien, era temprano y aún no abrían los restaurantes, así que fuimos a buscar hermosas vistas y por supuesto las encontramos. Tortugas es parte de una ensenada custodiada por el cerro y la isla del mismo nombre. La vista que presentamos en la fotografía nos auguraba una buena estadía, el sol atravesaba con sus rayos las nubes recordándonos la bandera de guerra del Japón. La gente se sentía emocionada por la vista de la isla tortuga y el mar que a esa hora mostraba un azul añil.
Fue el mejor momento en ese balneario pues luego de eso el restaurante que nos atendió para desayunar nos hizo esperar mucho y lo hizo mal. Así que después de las fotos de gaviotas y del balneario mismo nos fuimos en busca del templo donde se halla el testimonio gráfico de lo sanguinarios que eran los peruanos de la etapa precolombina.

El museo fue lo primero que vimos: El poco entusiasta encargado de ese lugar de cultura, no reconoció nuestra labor de difusión y promoción, no importó pues en la universidad aprendimos que el periodista debe cumplir su misión superando las dificultades que se presenten (Gracias profe Hani). Sí, mientras algunos tomaban fotos a las maquetas nos fuimos a buscar al templo, un lugar que es en verdad un testimonio gráfico de la cosmovisión y la mística de los antiguos pobladores del lugar. Las decapitaciones y descuartizamientos figuran por sus paredes de piedra dándonos información sobre como se congraciaban con sus Dioses, mediante un rito sangriento donde todos los sacrificados no eran adultos, también había niños, no todos eran guerreros, también había mujeres y, sobre todo, no siempre eran enemigos, también eran sacrificados parte de su propia gente que se entregaba al sacerdote para conseguir bendiciones para sus tierras y cosechas.

 

Un sacerdote guerrero se luce al lado de cabezas de sacrificados. Así como esta talla en piedra existen más de 300 en este templo que es una expresión gráfica de lo que sucedía en esta etapa que data de 1900 A.C. Gracias a estos grabados también podemos ver como vestían y se pintaban el rostro para sus rituales y para la guerra.

Julio C. Tello junto a una expedición de la Universidad de San Marcos la descubrió científicamente en 1937

 

CHANQUILLO: El observatorio más antiguo de América.
A primera vista es una fortaleza pero los arqueólogos han descubierto que su principal función era servir de observatorio solar pues las trece torres que se divisaban desde allí indicaban con precisión el desplazamiento anual del Sol, así como los solsticios y los equinoccios. Los muros de este fuerte son tres murallas concéntricas de 8 metros de altitud y hasta 4 de espesor. Las excavaciones arqueológicas revelaron que en la construcción se hacían ofrendas de figurines de guerreros de cerámica con adornos que parecerían ser signos de distinción, lo que sugiere prácticas rituales así como la existencia de clases sociales.
Los viajeros de fin de año no pudieron dejar de comprobar la importancia de este lugar que, según investigadores, se trata de un calendario solar de gran exactitud construido entre 400 a 200 años antes de la era cristiana, según datación efectuada con radio carbono 14. Se trata entonces del parque arqueológico más antiguo hasta la fecha donde se practicaba la astronomía solar en el continente americano. Los 30 minutos de caminata por el desierto bajo el ardiente sol que tuvimos que realizar para llegar no significó mucho ante tamaño privilegio de ver y palpar vestigios de nuestras avanzadas culturas autóctonas

 

Promotor de aventuras de Wayra, Wilder Macha, observa el majestuoso centro arqueológico de Chanquillo imaginando lo hermoso que sería si estuviera reconstruido.

 

SUNSET EN LAS GRAMITAS.- Luego de tan importante baño de cultura y de sol buscamos como locos gaseosas y bebidas rehidratantes en un restaurante a la entrada de la playa Las Gramitas. La incómoda movilidad que nos acercaba a todos los puntos esta vez nos sirvió para buscar algún lugar donde almorzar pues con toda la emoción de los redescubrimientos nadie dió importancia al reponer energías. La coaster nos lleva a la misma playa, a la misma espera por un plato de cebiche o arroz con pescado frito y luego de eso lo mejor: una hermosa puesta de sol anunciando una noche esplendorosa. Era la noche del 31 de diciembre y la estábamos pasando muy bien, el paisaje, el sol y los niños que jugaban en la playa parecía reafirmar lo que sentíamos

 

 

 

El atardecer en las playas de Casma con el sol del norte muy cerca del horizonte crea paisajes marinos muy espectaculares. A esas horas uno siente que todos los esfuerzos hechos para llegar allí valen la pena.

Las playas las Gramitas y Las Aldas son las preferidas por los turistas que apuestan por el Perú y no se van a las playas del Caribe.

 

NOCHE DE FIESTA FRENTE AL MAR.- Armado el campamento con los últimos rayos de luz solar, la mayoría buscó que asearse y cambiarse en una tienda cercana que ofrecía ducha por dos soles, uso de baño 50 céntimos. Otros cocinaban a la parrilla y la mayoría probaba las bebidas espirituosas. Así pasaron unas horas y la magia de recibir el año en completo estado de alegría llegó. Eran las 00:00 del día 01, del año 2007 y todos nos abrazamos, nos deseamos un año con más viajes, con más aventura y por supuesto con más amigos. Las uvas se compartían al igual que una orgía de trago, al parecer alguien se tomó hasta los mejunjes para el baño de florecimiento que Gladys había preparado. Era el nuevo año en el que como siempre depositábamos todas nuestra esperanzas de seguir viviendo momentos como esos, con emociones, turismo, cultura y gente positiva a nuestro lado. La música se calló pues las baterías se agotaron, pero fue la voz de los bohemios aventureros, no bendecidos con el don del canto, los que pusieron la música que casi todos entonaron hasta quedarse afónicos o caer de cansancio.

 

 


Las vistas del mar de las playas de Casma bastarían para crear un reportaje especial. (La próxima vez estaremos sin resaca para tomar mejores fotos).

Al día siguiente fue día de sol, de playa y de resaca para la mayoría de varones que dormimos sin soñar pues la fiesta fue un sueño del que el sol, atravesando la carpa, nos obligaba a despertar. Después emprendimos el retorno no sin antes pasar por la albufera de Medio Mundo ente Huacho y Barranca, luego casi de noche le sacamos el jugo a la coaster pues visitamos Bandurria muy cerca a Huacho. El resto fue dormir y esperar volver a nuestra Lima ruidosa y contaminada.

Muchas Gracias a los muchachones que nos permitieron compartir su viaje, su fiesta su forma de vivir los momentos libres. Gracias Wilder, gracias Víctor; gracias a todos (la lista es larga) ¡Hasta la próxima juerga...!, perdón... digo, ¡¡¡hasta la próxima aventura!! . HS.
     
 
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