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Viaje al interior de uno mismo.

Por: Hamilton Segura

   
     
 


¿Para qué recurrir a un ritual de Ayahuasca?.

Mucho de nuestro mundo interior se encuentra oculto y hasta inaccesible para casi la totalidad de personas del mundo contemporáneo. Se han dado casos de incursiones en este campo con ayuda de psicoterapeutas, hipnotizadores y espiritistas, pero no siempre se cumplen los objetivos deseados por el interesado que busca encontrar el problema por el cual no se siente realizado, sano, feliz, o simplemente no se encuentra a si mismo.
Con las sesiones de Ayahuasca se logra estos objetivos personales y hasta a veces más, pues los atributos psicoactivos, debido a la Dimetiltriptamina (DMT) que contiene este mejunje de la selva amazónica, logra abrir las puertas mentales y espirituales que permiten llegar hacia lo más profundo de nuestra persona. Este encuentro mágico con el Yo es una identificación de tu verdadera persona, es un encuentro de tu verdadero Yo.
La mayoría de los que han vivido esta experiencia coinciden en haber encontrado mayor seguridad, tolerancia y una facilidad para abrir la mente a nuevos aspectos de la vida que antes no podían. Otros logran descubrir cual es el camino que de verdad desean seguir en su vida pues han despejado sus dudas y temores al haberlos identificado en esta vivencia metafísica que se vive en nuestro más íntimo y profundo interior.

 

 

 

Las personas que han pasado esta experiencia mística demuestran un mayor grado de seguridad, tolerancia y una facilidad para abrir la mente a nuevos aspectos de la vida que antes no podían En ellos y ellas luego del ritual existe una sensación de mayor sabiduría sobre la vida y su destino.

En la vista una extranjera que vino al Perú para tomar una sesión de Ayahuasca muestra su satisfacción total luego de la misma.

 

¿Cómo funciona un ritual de Ayahuasca en nosotros.?

Pero ¿por qué suceden estos resultados maravillosos?, ¿acaso tan sólo por la ingestión de estos brebajes que tienen más de 5,000 años de uso por los shamanes del Amazonas?, si esto fuera así no faltaría un comerciante, con muchos afanes de lucro, que ya lo hubiera puesto en el mercado para que lo adquieran a buen precio en una farmacia o en el mercado negro.
La razón es simple, los resultados satisfactorios mencionados son producto de una sesión ritual con características mágico religiosas en la cual el curandero puede guiarte por los laberintos interiores de nuestra mente y nuestra alma. No cualquier persona puede entonces conducir una de estas sesiones y no sólo es producto de la ingesta.
En esta sesión se logra un estado modificado de nuestra conciencia logrando así romper las barreras de la censura del inconsciente humano. Para muchos que han participado en la sesión, en este estado la auto observación se convierte en una forma de visión desde el más allá, algo así como lo intentan mostrar muchos cineastas quienes llevan a la pantalla el punto de vista de la persona muerta. Quizás por eso los nativos lo llamaron Aya Huasca que en el idioma de los Incas se traduce como “soga o liana de los muertos” pues para su entender era una forma de llegar o liarse a una pequeña muerte, a un estado en el cual pueden comunicarse con los espíritus de los muertos, los espíritus del bosque y hasta sus propios demonios quienes podrían darles las respuestas que tanto esperaban.

 

El ritual del ayahuasca necesita un lugar amplio, tranquilo, alejado de ruidos molestos para poder desarrollar la sesión con toda la delicadeza y el respeto que demanda esta incursión en el mundo espiritual y psíquico de cada participante.

 

¿Cómo se prepara este brebaje místico?

El Ayahuasca (banisteriopsis caapi) es cocinado junto con las hojas de la Chacruna (Psichotria viridis) y en algunos casos se combina con otras plantas como el toé, la coca o el piri piri dando miles de combinaciones que pueden aumentar o disminuir determinados efectos, de acuerdo a los requerimientos del maestro o los intereses del iniciado.
Antes de tomar la bebida hay que preparar al cuerpo con unas dietas, no comer carne de cerdo, grasas, ají, alcohol, drogas, pastillas, y no tener relaciones sexuales pues esto puede interferir con los efectos del Ayahuasca. Además hay que purgarse una noche antes.
Durante la sesión que se inicia siempre ya entrada la noche hay que mantener la calma, evitar hacer ruidos pues los sentidos están exacerbados y cualquier ruido puede perturbar el viaje interior.

Desde un punto de vista científico y médico se diría que esta ingesta crea un puente entre los dos hemisferios de nuestro cerebro; el izquierdo, el educado, adiestrado por la sociedad occidental y el derecho donde perviven nuestras emociones, nuestra intuición y nuestro arte, pero donde se atrofiaron nuestra capacidades adivinatorias y otras mal llamadas paranormales. Así, se logra reeducar este segundo hemisferio de tal forma que ese potencial atrofiado pueda recuperar en algo sus antiguas capacidades y permita entender la realidad desde un nuevo punto de vista: el interior

Sabemos que el ayahuasca como parte de un rito controlado por un shamán o maestro no crea adicción ni tiene efectos negativos secundarios, pues su nula hepato toxicidad no deja efectos sobre el cuerpo humano. Además no hay reportes de ningún caso de actos delictivos asociados a su consumo.

   
 


Los elementos físicos para preparar el ritual del Ayahuasca son obtenidos gracias al conocimiento ancestral de shamanes de nuestra amazonía. Los elementos metafísicos son el trabajo del maestro y la voluntad del participante.

Parece increíble que una pócima milenaria, creada por gente que no conocía de bioquímica ni de propiedades moleculares permita una reconexión con el lado oculto de nuestro ser, pues algo perceptible en las personas que vivieron esta experiencia es la sensación de poseer la verdad, la posesión de una mayor seguridad, el logro de un mayor entendimiento a los demás y una mayor capacidad afectiva, pero sobre todo es increíble como una sesión de Ayahuasca logra un acercamiento a esa paz del alma que todos buscamos.

 


El experimentado maestro Herbert Quinteros
posa junto a los satisfechos viajeros que con su guiado lograron encontrar muchas respuestas
a si mismos.

   

No esperamos, necesariamente, que Ud. se anime a participar de un ritual de Ayahuasca pero si que respete la voluntad de quienes siguen en la búsqueda del verdadero conocimiento de su ser interior y, sobre todo, respete el milenario conocimiento que ha sido legado a compatriotas de nuestra amazonía.

Este artículo es un homenaje a todos los maestros que mantienen viva la identidad y la sabiduría andina amazónica. HS.
                 
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