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Albergues
de Iquitos:
MÁGICO
PARAISO
Texto
y fotos:
Janina Morales
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Una
experiencia exótica y
cargada de variopintas emociones es la que vivió nuestra reportera
quien quedó maravillada con nuestra selva de Iquitos y la atención
recibida en unos albergues paradisíacos. He aquí su narración.
Por
fin volví a Iquitos la quincena
de agosto del 2007, después de 7 años. Me moría
de ganas de volver a sentir el calor de su gente, porque no cabe la menor
duda es un lugar que envuelve muchas cosas lindas. Llegué muy
emocionada, esta vez tenía que hacer algo diferente
a las otras veces, así que decidí buscar un albergue
para poder disfrutar completamente de la selva, y no hubo mejor recomendación
de mis amigos de Hola Iquitos que visitar el alberque Amazonas Sinchicuy
Lodge ubicado en la Quebrada de Sinchicuy, un afluente del Río
Amazonas, a 45 minutos aguas abajo (NE) de esta ciudad y cerca de la
comunidad ribereña de Santa María de Ojeal.
Salimos
de Iquitos muy temprano hacia el puerto de Nanay, dónde
nos esperaba una embarcación que nos llevaría al albergue,
después de navegar placenteramente por el río Amazonas
durante casi una hora, llegamos al albergue Amazonas Sinchicuy Lodge,
donde nos dieron la bienvenida con un refresco típico de la región,
sonrisas y una muy amable atención. Una vez instalados en nuestras
respectivas habitaciones, súper cómodas por cierto, con
baño privado cada una, empezó nuestra excursión
a la comunidad nativa Yagua, donde pudimos disfrutar de sus bailes,
artesanía, costumbres y dialecto, en un caserío hecho de
madera y hojas de palmeras que le daban un ambiente muy natural y amazónico.
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El
albergue es un lugar ideal para los turistas que buscan ver de cerca
la colorida selva peruana sin marchas extenuantes ni preocupaciones
logísticas pues los anfitriones se encargan de todo.
Incluso
muy cerca de las instalaciones cargadas de identidad regional se
pueden ver papagallos coaties, monos, entre otras especies.
En
la vista el
simpático papagallo que fue fotografiado por todos los visitantes.
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En
esta aldea lo que más me impresionó de los yaguas fue
la habilidad de lanzar dardos con sus cerbatanas de más de dos
metros de largo. Hay que tener técnica y buenos pulmones para
dar en el blanco, de esa forma ellos, al igual que lo eran sus ancestros
sus ancestros, son efectivos cuando cazan animales del bosque para
alimentarse.
Ahora los yaguas han optado por el turismo como una fuente de generarse ingresos
vendiendo sus artesanías, sus comidas y hasta tomándose fotografías
con los visitantes. Vi a una mujer yagua confeccionado una de las artesanías
ayudándose con manos y pies y vaya que bonitos accesorios hacen.
Retornando al albergue llegamos cob buen apetito para degustar del almuerzo
buffet que nos ofrecían
con potajes típicos de la región… que cosa más deliciosa,
había variedad y mucho color y sabor. Fue una experiencia gastronómica inolvidable.
Por
la tarde continuó nuestra excursión por los alrededores
del albergue; caminando pudimos observar plantas de la región,
visualizamos algunos animales de la selva, como un mono que se me prendió y
parecía enamorado de mi (asu.. que tal jale..!), también
vi a un oso perezoso que muy lerdo nos miraba y me recordó a
un amigo de Lima, jo,,jo, también vimos a una serpiente muy
mansa llamada Mantona que no me atreví a tocar, (¡¡ayy que
nervios!!), por allí me encantaron varios pericos y guacamayos
coloridos y bullangueros.
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| Compatriotas
yaguas danzan dando la bienvenida a los turistas en su aldea. Ellos
han encontrado una sostenible forma de generarse recursos manteniendo
sus tradiciones a través del turismo. Bien por ellos, bien por nuestra
amazonía. |
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También
visitamos un lugar donde se extraía artesanalmente el
jugo de la caña de azúcar, para después
embarcarnos en un bote e ir a observar el atardecer en medio
del río. ¡Qué lindos paisajes!, había
tanto por fotografiar que me sentía anonadada por tanta
belleza natural. Luego de eso regresamos al hermoso jardín
donde se encuentra ubicado el albergue y que por la noche se
veía tan mágico por el alumbrado de los lamparines,
realmente era una atmósfera diferente a cualquier cosa que
puedas observar en la ciudad………¡la
selva peruana es mágica !
Después de una charla amena en la noche, con el sonido
del río y de los animales nocturnos de fondo, nos fuimos
a descansar para a la mañana siguiente dar la bienvenida a nuestro
segundo día
de expedición.
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Uno
de los momentos que todo visitante de uno de estos albergues
jamás olvidará es el momento en el cual un variado
y delicioso bufet hara romper la dieta, pues lo que se ofrece
en esta mesa es todo lo que puedes esperar en gastronomía tropical.
Frutas,
pescados, platanos, yucas, arroz y demás alimentos parecen haber
sido preparados con una magia especial pues saben más exquisitos
que nunca.
Ah
y Ud, puede comer todo lo que se le antoje y en la cantidad que
desee. ¡Uhmm, es el paraíso del paladar!
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Luego
del delicioso descanso en las cómodas habitaciones que nos ofrecía
el albergue, empezamos nuestro segundo y último día en
esta fascinante aventura, nos dirigimos a otro albergue para explorar
la selva primaria, para ello tuvimos que navegar otra vez por el río
Amazonas donde con mucha suerte observamos a los delfines rosados, ¡que
juguetones son y como se deslizan en el agua!. Luego de filmar y fotografiarlos
seguimos a nuestro destino, llegando al Caserío de Huashalado,
en el cual hicimos una caminata hasta el río Yanayacu, donde nos
esperaba una embarcación que nos transportaría finalmente
al Albergue Tambo Yanayacu Lodge.
En ese lugar después de un breve descanso, fuimos a caminar
por una selva más tupida que en nuestra primera excursión
y encontramos ÁRBOLES
GIGANTES, la base de uno de ellos era mas ancha que 6 personas juntas,
realmente fue una grata experiencia, me sentía Jane, la compañera
de Tarzán,
en medio de la selva, y hasta probé colgarme de unas lianas, pero
como todo lo que se ve en el cine y la TV no es tan fácil, no pude
transportarme como aparentemente lo hacía Maureen O’Sullivan
o el legendario Johnny Weissmuller. |
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Tarzán,
el legendario personaje de la pluma de Edgar Rice Burroughs está en
el imaginario de casi todas las personas del mundo occidental nacidas
en el siglo XX, por esa razón el colgarse de las lianas, tal
como se veía en
el cine o en la TV, es una actitud casi refleja en los emocionados
viajeros que no dudan en poner a prueba sus músculos.
Demás
esta decir que no es tan fácil como se ve en las películas. Aún
así alguna vez es bueno intentarlo gritando: ¡¡Oouuuuuuuoooooooaaaaaaaa...!! |
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Posteriormente
vi muchas mariposas, aves y respiré profundamente ese fresco
olor a tierra que todavía recuerdo.
Bueno, como cantaba Hector Lavoe, todo tiene su final, así que después
de un riquísimo almuerzo regresamos a la ciudad de Iquitos, pero con el
deseo de volver, no sólo dos días, sino por muchos más.
Ustedes amigos quedan invitados al Amazonas Sinchicuy Lodge y al Tambo Yanayacu
Lodge hermosos lugares para nunca olvidar… ¡¡ah!! y si van
de parte de esta revista serán todavía mejor atendidos y es probable
que los lleven a una excursión más profunda en nuestros mágicos
bosques amazónicos. Un beso.
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Janina
Morales, nuestra reportera viajera no pudo evitar tomarse la foto de
recuerdo con el fondo de los albergues de Iquitos. Ella anuncia volver
pero esta vez que vaya con el director de la revista,,je,,je,,je.
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Nuestro
sincero agradecimiento a los administradores de los albergues Amazonas
Sinchicuy Lodge y Tambo Yanayacu Lodge por las facilidades prestadas
para la realización de esta nota.
¡Medios de
Comunicación y Turismo, un binomio ideal para compartir un Perú! |
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