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El
reino de los Yarowilcas :
CASTILLOS
y TORREONES PARA UN AVANZADO SISTEMA
DEFENSIVO
Texto y fotos:
Hamilton Segura.
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Juan Carlos
Granados, acérrimo viajero, en Piruro.
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Para
llegar al lugar donde se encuentran las mayores evidencias del reino
de los Yarowilcas hay que viajar por tierra durante varias aburridas
horas, pero los recuerdos que se pueden llevar de la visita a
los principales vestigios de esta cultura pueden perdurar dinámicamente
por toda la vida y además, ayudarnos a conocer el desarrollo arquitectónico
y militar de los llamados Nietos Rebeldes e Inconformes.
GARU:
LA PRINCIPAL CIUDADELA DE LOS YAROS
Luego de
una fugaz visita a los atractivos del centro de Huanuco, que no son
muchos para quien no gusta del City Tour, partimos hacia Garu y los
demás destinos previstos en ese viaje con el grupo Wayra.
El primer lugar que vimos fue la enorme mole de roca denominada la
Corona del Inca ubicada en el pueblito de Ayapiteg. Unas fotos desde
el mirador y seguimos hasta el pueblo de Chavinillo donde pernoctamos
en un hostal que dicen es el mejor del lugar. Unos tragos, chistes
y saludos a Ramiro, el colombiano compañero de viaje y ya nos
fuimos a dormir.
A primeras horas partimos hacia el pueblo de Choras,
apenas unos kilómetros más adelante y empezó la
caminata cortísima (2 km)hacia
el encuentro de Garu. Nos recibe un letrero, un guardián
del complejo arqueológico y unos niños que fungieron
de nuestros guías locales.
El carácter eminentemente residencial salta a la vista, casas
y corrales enmarañados en unas callejuelas que parecen desordenadas
a los acostumbrados a los poblados de tipo occidental de calles rectilíneas
alrededor de una plaza principal. Pero sí, hay un orden establecido en
sus construcciones, está su plaza ceremonial donde nos sorprende
una Huanca o lugar de castigo donde se sujetaba a una persona para darle
tormento delante del público
o para darle la muerte, están sus construcciones que miran a esa
plaza, están las pétreas escalinatas que te conducen de la
plaza a sus calles, están también los caminos que conducen
a la parte alta, donde unas torres aún se enseñorean sobre
la roca madre.
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Niño
de la población de Choras posa en esta construcción
que servía para castigar a los detenidos. Está al centro
de una plazuela, tiene salientes y orificios a ambos lados como para
pasar los brazos de un ser humano y sujetarlo. Nótese el
buen estado de conservación de
esta parte de La ciudadela de Garu, que podría ser la principal
del reino Yarowillca.
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Es
en esta parte alta donde se logra divisar el mundo que veían
los Yaros. El cerro Cóndor Huaganán (donde el llora el Cóndor)
parece todavía
sentirse orgulloso de esa historia pues desde lo alto y en dirección
suroeste deja ver la cordillera Huayhuash y al apu Yerupajá,
que bien pudo ser Yaropajá. Desde ese lugar también se
contemplan las zonas agrícolas, los accesos a la ciudadela, el cielo
y sus nubes tal como lo haría el vigía de turno en las
épocas de su apogeo.
Garu,
según investigaciones existió desde el intermedio tardío
de nuestra historia hasta la etapa colonial, perteneciendo al reino
Yarowillca primero. Su ocupación
siguió durante la confederación Inca y aún después
durante la colonia. Su notable grado de civilización se evidencia
en la formación
de estos conglomerados urbanos (viviendas, corrales, torres, templos,
chullpas, kallankas, murallas militares, acueductos subterráneos,
etc.) todos hechos a base de lajas de piedra.
El valle del alto Marañón
fue sin duda un lugar muy importante para el llamado imperio Yarowilca,
y su magnificencia vista por nosotros sirvió para prepararnos
emocional y culturalmente para lo que contemplariamos más adelante
en Tantamayo. Luego
de la caminata de retorno nos despedimos de nuestros pequeños
guías, no sin antes darles una propina por los servicios prestados,
y ya en Choras notamos recién que algo pasaba en ese pueblo.
Otra vez en marcha nuestra camioneta rural nos dimos cuenta que habían
dos muertos en el lugar producto de unas peleas y disparos entre abigeos
y ronderos, al menos eso nos dijeron, lo cierto es que la zona es peligrosa,
sobre todo durante la noche, por los continuos asaltos en la carretera. |
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Sólo
una caminata permite una buena observación que permita entender la
ciudadela de Garu, sus niveles y callejuelas, sus
torres y su espléndida vista del valle.
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HUANUCO
PAMPA, LA UNIÓN Y EL TEMOR EN PACHAS
Nuestro siguiente objetivo
fue Huanucopampa al cual llegamos luego de pasar en la camioneta rural por
unos abras a casi 4000 msnm. Ese día
se vivía
las fiestas patrias con danzas y miles de personas; por disposiciones
superiores no se permitía el acceso al principal atractivo del lugar:
el Ushnu Inca. Así que
ni modos, nos fuimos a almorzar en una especie de feria gastronómica
cercana y luego a disfrutar del show. Por la tarde pasamos por La unión,
congestionado distrito de la provincia de Dos de Mayo, y de allí a
los baños termales de
Conoc, un par de horas despues partimos al siguiente pueblo camino a Tantamayo.
Esa noche pernoctamos en el pueblo de Pachas, allí había una
fiesta, la banda tocaba, la gente bebía, algunos buscaban
que pelear, felizmente entre ellos, y mientras esperamos que en un restaurante
nos preparasen un caldo de gallina, disfrutamos en esa plaza de un
Pollo frito al paso, a sol cincuenta nomás, no venía en plato
sino en bolsita plástica.
El frío arreciaba, el apetito también, así que lo sentimos
sabroso y económico ( ver
la sección Photoshow).
Esa
noche despues de la cena y antes de ir a dormir el grupo de viajeros
quiso abortar el objetivo principal del viaje. Las chicas estaban
asustadas pues una señora en una tienda les había dicho
"ojalá no las violen" como
si ella supiera que estábamos predestinados a un asalto, eso sumado
a lo que nos habían dicho los Policías de carreteras, que tuviéramos
mucho cuidado, hizo cundir el temor. Felizmente el espíritu aventurero
pudo más
que la excesiva precaución
pues era un grupo valiente con experiencias viajeras de diversos peligros,
gente que ya conoce en su real dimensión estos tipos de aventura,
así que
el objetivo continuaría
muy temprano, a las 05:00 horas partíamos
a Tantamayo
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Etimología
de la palabra Yarowillca:
YARO: Hombre
andino, rebelde e inconforme
WILCA: Nieto
Lo
que traducido al español daría: “Nieto
rebelde e inconforme”
La provincia de Yarowilca tiene en Garu (lejano)
un gran atractivo turístico capaz de competir con otros centros arqueológicos
importantes.
Nuestro amigo Wilder Macha PIñas posa en una de sus construcciones
e invita a los amantes de la aventura a seguir redescubriendo el
Perú.
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A
TANTAMAYO VAMOS.
La majestuosidad del paisaje podría tomarnos mucho para una justa descripción
pues los campos sembrados, lo pintoresco de los pueblos del camino y la gente
que vimos desde nuestra ventanilla de combi daría hasta para un ensayo
sociológico turístico. Además
no faltaba el humor y los instantes de compartir con el grupo que casi no sentimos
el camino (trocha carrozable) ni las 4 horas para llegar a Tantamayo.
Ya en este pueblo
empezamos la caminata a Piruro y lo que encontramos fue otra espectacular
yacta (ciudadela) en la que las lajas de piedras forman recintos residenciales,
calles y una especie de anfiteatro donde decenas de ubicaciones a manera
de ventanas parecen mirar al enorme patio donde estamos parados absortos
por tan singular construcción.
En Piruro el viajero
queda algo absorto en los instantes de ingreso, pues su edificación
principal te hace sentir observado, algo muy parecido a lo que sentimos
la primera vez que estuvimos en el centro del llamado anfiteatro de
Marcahuasi en Lima. No cabe duda que era un lugar para realizar algunos
rituales y ceremonias, en cada de esos pórticos, que parecen
ventanas se situaban jefes o representantes de los diversos ayllus
o curacazgos que integraban el reino.
Las decenas de tomas
fotográficas fueron el gocé del grueso del grupo, pero
ellos tenían
que despedirse ya pues se acaba el feriado largo y deberán estar
en su puestos de trabajo el siguiente día laborable. Sin embargo
dos valientes viajeros planearon quedarse para seguir investigando,
pues lo que vemos alrededor, al frente y los costados allá en
las otras colinas nos decía: "quedense
hay más, mucho más para ver"; y por ello no íbamos
a regresar a la ciudad sin quedar satisfechos. Se fueron los muchachos
del grupo y un valiente más se quedó para integrar este
subgrupo que no respetamos las formalidades laborales de la ciudad.
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Los
5 pisos de esta construcción nos dan información de la avanzada
ingeniería de los Yarowillcas, a pesar de los siglos se muestran
imponentes a la mirada del visitante.
Casi
no se nota la viajera que se acerca al edificio.
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SELMIN
Y USUY NOS EMPIEZAN A RECREAR LA ËPOCA YAROWILLCA
Luego que se fueron
los compañeros de viaje, el guía se quedo con nosotros,
los tres pudimos tomar fotos de Piruro a nuestro gusto sin turistas,
digo compañeros, vestidos de vivos colores rompiendo la magia del lugar,
así el entusiasmo crecía para seguir
viendo y tomando más. Con esa emoción del
placer fotográfico,
recorrimos casi todo el lugar, almorzamos los cuatro un refrigerio
para uno (¡comer
es compartir!) y después de un ligero
descanso seguimos en dirección a Japallán que se lucía
oronda en la cima de una colina, pero ya eran las dos de la tarde y
nunca llegaríamos,
la luz del día no nos permitiría
regresar a tiempo a Tantamayo donde nos hospedaríamos.
Comprobamos
que Selmín fue un granero con 20 recintos hechos de piedra muy
similares, que situados en fila uno tras otro asemeja a un tren con
sus vagones de carga. Desde allí divisamos el camino a Japallán
que alguna próxima
vez recorreremos, no perdimos más tiempo y fuimos a ver las
ruinas de Usuy, ya bajando hacia el río y allí fue donde
empezamos a reconocer los torreones tipo castillo medieval de la vieja
europa. La ubicación
de Usuy es estratégica pues domina unos pasos importantes; ese
recinto ya nos empezaba a dar luces del sistema militar defensivo que
tenían
los Yaros. Algo que de manera contundente comprobariamos al día
siguiente, al frente, sobre los 4 mil metros; algo nos seguía
llamando hacia Susupillo. |
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Juan
Carlos Granados, Hamilton Segura y Josué Méndez posan junto a un portico
Yarowillca en el complejo arqueológico Ucro Rayán, cerca a Jipango,
esto durante la subida a Susupillo. Aquí los tres viajeros que se negaron
a volver a la ciudad sin satisfacer su curiosidad cultural y turística
comprobaron que esas construcciones no eran residenciales sino tenían
otros fines. La profundidad y la disposición de los espacios indica
unos protocolos de seguridad aún por entender.
NR.
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El
LARGO Y ENRIQUECEDOR CAMINO A SUSUPILLO
Dormimos como piedras en el albergue de Don Eladio Marticorena luego
de una cena de casa y un aseo con las heladas aguas que salen de sus
caños. El día siguiente empezó muy rápido y luego del desayuno ya estuvimos
con la indumentaria de caminata lista. Compramos algunas bebidas y
panes para el refrigerio y salimos a conquistar la
colina del frente donde encontraríamos mucho más de lo que esperábamos.
Lo bonito del inicio de esta caminata es que encontramos evidencias
del desarrollo de los pueblos de interior con cocinas mejoradas, silos
para baños que permiten mejorar la salud de la población
campesina, y supimos que si llega a este pueblo el programa Juntos
de apoyo económico
de 100 soles por madre de familia, también nos enteramos de
algunos problemas que se suscitan con ese sistema asistencial iniciado
en el gobierno pasado. Los comentarios los dejamos para alguna tertulia
sociológica
y política.
Don
Eladio, padre de nuestro guía del día anterior y que lleva el mismo
nombre, nos hizo ascender visitando todos los vestigios arqueológicos
posibles, así llegamos a Jipango, lugar pequeño comparado
a Piruro que vimos el día de ayer, luego observamos Ucro Rayán,
seguimos la marcha siempre en ascenso, hasta que en Isog, unas ruinas
que ocupan una mayor extensión,
pudimos observar que este sistema defensivo tenía como esencia
la ubicación de estas construcciones, que eran verdaderos fuertes
militares que cubrían cada uno una determinada área a
tiro de flecha. Una de las pruebas que permiten presentar esta hipótesis
es que cerca a Isog (que significa Izquierda en quechua) hay otra fortificación
y lo mismo hacia los otros lados. Los flancos del camino a Susupìllo
estaban protegidos por reductos que a medida se iba ascendiendo aumentaban
su capacidad defensiva pues eran más grandes y con torreones militares
que no sólo eran atalayas sino puntos de defensa para un ataque
invasor, pues las ventanas de estas torres no sólo permiten ver el
horizonte sino atacar con una flecha o un dardo a quien esta cerca
a los muros. Lo mismo se repite en las otras construcciones.
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Las
ruinas de Isog nos dieron luces claras sobre sus construcciones
defensivas. Sus torreones aún conservan aberturas para disparar
flechas o dardos a los que atacantes que estuvieran en cerca. Los
Yarowilcas tuvieron 40 jerarcas, los Incas sólo 14, prueba
de la antigüedad
de este reino. |
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Al
llegar a Susupillo fue todavía mas evidente el sistema militar,
el
último reducto de defensa era el más complejo, tenía
tres líneas defensivas
con amplios parapetos altos para evitar la victoria enemiga, todo esto
era muy diferente a Piruro que está en el camino de la selva
de donde llegaban continuamente sus enemigos.
Habíamos llegado al último bastión
de resistencia y pudimos observar su estrategia defensiva, tipo celular,
en la cual las celulas eran las fortificaciones que defendían
un área
determinada, con un jefe militar a cargo y con guerreros listos para
continuar en caso de derrota en otro fuerte. Los arqueros eran protegidos
por las torres y muros, mientras se los reemplazaba y se les traía
flechas u otros proyectiles del parque, las puertas eran exactas para
el paso de un guerrero corriendo, así la caída de una línea
defensiva podía fortificar
la siguiente.
La comunicación era vital en este sistema y debió ser más
visual que auditiva pues de una torre a la otra torre del siguiente fuerte
hay una línea directa que permitía que algún tipo
de señales avisara para el
siguiente paso.
Susupillo era el lugar más alto, el más difícil
de tomar y donde estaba el supremo comandante que vendería muy
cara su derrota. Luego de todo lo visto y ya presentada la hipotesis
nos queda la gran pregunta. ¿Alguna vez cayó este fuerte
antes de la llegada de los bárbaros conquistadores europeos?,
sabemos por fuentes históricas que
los Incas no los vencieron, ¿los guerreros de la selva lo habrían
logrado alguna vez?. |
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Susupillo
es sin lugar a dudas el último lugar para los defensores del antiguo
Tantamayo perteneciente al reino que tuvo como último gran Señor a
Apo Capac Huaman Chaua, aliado inca y abuelo del cronista Felipe Huamán
Poma de Ayala.
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Habría
que investigar después, ya era tiempo de bajar, la tarde caía,
había que descender un desnivel de casi 800 metros hasta el río
y volver a subir hasta Tantamayo, estábamos exhaustos, el dinero
empezaba a escasear y el volver a Lima se tornaba una triste necesidad.
HS. |
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