Sobre el mangle del estuario del río Chone miles de fragatas sobrevuelan sus nidos y buscan alimento.
Los miembros de la comunidad salen día a día a buscarse el sustento entre los manglares recolectando especies o pescando, casi tan igual, como lo hacían más de mil años atrás los antiguos Caras, cultura originaria del lugar, con un equilibrio total con la naturaleza.
En cambio las familias poderosas han cambiado el panorama ecológico de este lugar de forma devastadora, pues han hecho que de las 4171 hectáreas de bosque de manglar que había en 1969 sólo queden menos de 705 hectáreas a inicios del siglo XXI. En 30 años este refugio natural de diferentes especies y de gran valor ecológico se vio disminuido a menos del 20% de su extensión original con el consecuente daño ambiental.
Gracias a la labor de agencias de turismo conscientes y con el apoyo del Ministerio de Turismo del Ecuador se está desarrollando el turismo comunitario en las islas Corazón y Fragatas. Este es un proyecto que contó con el apoyo de varias instituciones no gubernamentales y privadas, entre ellas el Banco Interamericano de Desarrollo, Fundación Esquel, y Conservación Internacional.
Los miembros de la comunidad de Portovelo quienes viven de la pesca y recolección, y están agremiados en una asociación que protege el mangle, son los guías locales quienes nos llevan a conocer la Isla Corazón, que ya no tiene forma de corazón pero si miles de aves fragatas que viven en el mangle junto a otras especies.
El espectáculo que se percibe desde un ligero bote es espectacular: cientos de aves volando por sobre tu cabeza a unos metros de los manglares, algunas otras especies se divisan entre el mangle… y en eso… uno de nuestra especie totalmente cubierto de lodo sale de allí con su carga al hombro . Es un recolector que sale en busca del pan de cada día para su familia. Un chapuzón en las aguas aledañas le quita el plomizo lodo y le devuelve su aspecto humano; nosotros solo atinamos a contemplar y a admirar como este refugio de vida silvestre da vida también a la población del lugar sin caer en una depredación devastadora.

Como hace miles de años lo hacían los Caras, los recolectores de esta zona encuentran en el mangle una forma de llevar el sustento al hogar.
Nos cuentan que antes, los mangles llegaban a medir hasta 30 metros, parece fantasía pero no es así, estamos seguros que hay esperanza que volverían a crecer hasta esa altura si sabemos conjugar naturaleza, turismo solidario y desarrollo sostenible. Ya el ministerio del ambiente de este país declaró en el año 2002 a la isla Corazón y la isla Fragatas como refugio de vida silvestre y viene a ser el primer santuario ecológico en esa zona.
Si viajas a Ecuador y visitas bahía de Caráquez ya tienes una forma de identificarte con estos valores, visitando el estuario de Chone con los guías locales de portovelo, así seguiremos siendo, de cierta manera, parte de la solución y no el problema.
Playa El Mirador en Puerto López.
Siguiendo la labor viajera y periodística llegamos a Puerto López y a la paradisíaca playa de Los Frailes, que es considerada la mejor en estado natural, y es que presenta unas vistas impresionantes que se aprecian mejor desde el Mirador Las Fragatas ubicado a sólo un kilómetro de la entrada y a unos 200 metros de altura. La caminata hacia este mirador te permite reconocer, en ese sendero bien marcado, como eran los bosques secos que poblaban la costa ecuatoriana hasta antes de su deforestación.
Felizmente desde que se creo el parque Nacional de Machalilla en 1979 están protegidas estas zonas, pero es evidente que la solución es la masiva reforestación con especies autóctonas para sentir de verdad que volvemos al paraíso.

La playa Los Frailes es uno de los atractivos principales del Parque Nacional de Machalilla.
Que lindo es caminar descalzo en la mañana por esa playa de fina arena con una brisa que te refresca de sus 27º C de temperatura que en promedio tiene, que entretenido resulta buscar entre sus orillas a pequeñas conchillas que nos recuerdan a los majestuosos espóndyllus, mucho mas grandes y de máximo valor de intercambio en la historia precolombina, que playa más bella que con sus aguas aturquesadas y su curva figura te hacen olvidar los problemas ambientales, los conflictos sociales y hasta los económicos de cada uno. Sólo una paradisíaca playa, sin multitudes de gente y con su suave murmullar te puede brindar esas sensaciones de paz en el alma, el vecino país de Ecuador tiene muchas de ellas y nos ayudan a encontrarnos, de manera más imparcial, con nuestros ideales de conservación, promoción del turismo y un estilo de vida menos sedentario y más….libre.

Colegas de Perú y Ecuador disfrutaron de esta paradisiaca playa en el viaje de prensa organizado por el Ministerio de Turismo del Ecuador en noviembre pasado.
HS.