Con una pequeña ayuda de mis amigos
Huancaya y Vilcas, las perlas de la Reserva Nor Yauyos-Cochas
Romance y aventura en Pampas y Rúpac
Entrevista a Kike Pareja de la FK
MATUCANA - SANTIAGO DE SURCO por Lucía Mory
Salidas de grupos amigos
Alvaro
Humor con los aventureros
Créditos y contacto
Los niños del campo
DESTINOS

Perteneciente a la reserva paisajística Nor Yauyos Cochas, ubicada a 3554 msnm y a 178 kms. de San Vicente de Cañete se encuentra Huancaya, unos kilómetros más arriba está Vilcas; dos poblados de la serranía del Departamento de Lima que son prueba de lo privilegiada que es la provincia de Yauyos en cuanto a belleza natural y turística.

Huancaya es un pueblito que mantiene su aspecto tradicional, sus callecitas empedradas invadidas a veces por ovejas y en días de fiestas por bandas y danzantes, hacen que el lugar sea reconocido como conservador de su identidad, y gracias a los albergues que ya empiezan a aparecer se convierte en una alternativa turística no sólo para los amantes del campamento sino también para los que les gusta amanecer en una cama y no prescindir de los servicios higiénicos.
En su plaza de armas destaca el remozado campanario hecho de piedra, y en los días de feriado largo, las camionetas 4x4 que la invaden, por lo general son camiones de carga los que se muestran desafiantes a la vista del turista en ese lugar.
Las lagunas de Huancaya son celebres por sus cascadas y por fluir placidamente dándole un aspecto paradisiaco al lugar.
Vilcas es más pequeño pero tiene mas cerca de ella sus lagunillas y puedes ver a las truchas pasar sin inmutarse ante nada.Las transparentes y tranquilas aguas de color aturquesado te hacen comprender la paz que atrajo en muchas ocasiones al ex presidente Alberto Fujimori y a su hijo Kenji a este lugar. Nos cuentan algunos pobladores que hasta Vladimiro Montesinos, el principal rostro de la mafia del régimen pasado, fue seducido por los encantos de estos pueblos.
Las formaciones naturales forman unas cascadillas que son todo un deleite a la vista y los oídos. Hay lugares para acampar y algunos letreros de "Prohibido pescar" que no muchos hacen caso.

Paisaje visto desde la carretera entre Huancaya y Vilcas: Todo el tramo es una sucesión de hermosas vistas.

 

El puente colonial de Huancaya fue construido en parte del antiguo camino inca que pasa por el lugar.

A unos 20 minutos de caminata del centro de Vilcas puedes llegar al mirador, un lugar que te permite otear la laguna de Papacocha y sentirte afortunado de estar allí, sobre toda esa belleza que parece rendirse a tus pies.
¿Por qué les llamamos perlas?, porque atraen la visión como esas gemas, porque gran parte de su belleza radica en la sencillez de su forma y porque su hallazgo siempre sabe a extraordinario.
Pero no todas las perlas son iguales, de la misma forma forma Huancaya se diferencia de Vilcas no sólo por su magnitud sino por mantener esa carga de pueblo andino que al parecer se intenta mantener. Bastaría visitar su cementerio un primer día de noviembre para que comprendan que su gente no está dispuesta a dejar sus costumbres. Decenas de deudos bailan, cantan, al lado de la tumba de sus seres queridos, acompañados no sólo de instrumentos sino hasta de conjuntos y bandas folklóricas; manteniendo una tradición de respeto y veneración a los muertos heredada de la época prehispánica.
Las mantas hechas de lana de alpaca que las damas de estos pueblos usan no sólo tiene las funciones de protegerlas del frío y mantener las tradiciones, sino también sirven para indicar su lugar de procedencia pues los estilos de los coloridos adornos cambian y ellas lo diferencian fácilmente.

El hotel de Vilcas, cómodo y moderno nos da la sensación de que este pueblo está mas predispuesto al turismo, pero parecen no entender que lo que nos atrae no sólo está en la naturaleza que la circunda sino también en su gente, en sus calles por lo cual resulta imperativo mantener sus propias características tal como sucede en Huancaya, en cuyas calles el cemento no ha desplazado al adobe y la piedra. Al contrario, en varias de sus calles se comprueba que ambos símbolos de lo tradicional y lo moderno pueden conjugarse funcional y armoniosamente sin perder la identidad.

Parte del camino inca que atravesaba el lugar todavía puede verse en la zona del puente peatonal de origen colonial, pero muchos ni siquiera se darán cuenta de ello pues la belleza de esta zona en la salida del pueblo es tanta que el turista queda extasiado y sólo atina a apretar el disparador de su cámara y buscar bajo ese cielo azul algo más maravilloso que aún no haya fotografiado. No faltan los que les gusta pescar y están de pláceme por este lugar, algunos están con su cañas, otros encendiendo la parrilla y los restantes simplemente caminan como si el tiempo no importará, tratando simplemente de disfrutarlo todo, como creemos se caminaría en el paraíso..., hasta que................hasta que una lluvia sorpresiva nos hace volver a la realidad y rápidamente hay que poner a buen recaudo las cámaras y nuestros cuerpos pues un remojón demasiado largo puede poner en peligro el viaje y el placer de recorrer estos dos pueblos en el poco tiempo que les queda.

Hablar del camino de Vilcas a Huancaya es hablar de más lagunas, de paisajes, de aventura, de fotografía, en una serpeanteante visión de encuadres paisajisticos, y de mucha responsabilidad si lo hacen manejando, pues hasta vehículos doble tracción se han caído en este tramo; pero sobre todo hablar de este recorrido, y de este viaje es hablar del orgullo de haberlo realizado y de sentir que de verdad somos privilegiados en tener lugares como este que no son muy difundidos pero si muy admirados por los visitantes peruanos y extranjeros.

H.S.

Pobladoras de Vilcas cubiertas con las tradicionales mantas hechas de lana de alpaca.
En Huancaya el cemento no ha desplazado a la piedra y el adobe. En la vista, pintoresca callecita de este pueblo.
En fieriado largo la plaza de armas de Huancaya luce así de invadida por camionetas 4x4.
Las aguas que discurren por Vilcas son un espectáculo que satisface a todos por igual.
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