Todo
comenzó en el mes de agosto cuando mi amiga Mili me pasó
la voz para hacer campamento en Huayllay, porque se iba a realizar el
RURALTUR en ese lugar.Yo me encontraba en Villa Rica y tenía que
alcanzarlos en La Oroya. Primero salí hacia La Merced, conocí
sus principales atractivos como la catarata El Tirol, el puente Kimiri,
entre otros atractivos de la zona. En el terminal de la ciudad conocí
a "el chileno", un peruano que había radicado varios
años en el vecino país y conservaba el acento, con él
viajé hacia San Ramón y luego hacia Tarma, tomamos el ultimo
bus y este era pequeño, para ir más cómodos nos fuimos
en el techo; fue maravilloso pasar de la selva hacia la sierra, tapándonos
para que no nos vieran los policías de carreteras.
En Tarma no terminaba la aventura, tomamos otro bus que nos llevó
hacia La Oroya y viajamos parados para no pagar pasaje. El tramo era corto,
llegamos y estuvimos esperando a mis amigos hasta las 3:30 a.m. hacía
un frío insoportable, menos mal que teníamos un "calientito
de uña de gato", de repente se apareció un "patita"
y me dijo que podríamos alquilar un auto para que nos lleve a nuestro
destino, acepté y me fui con 3 muy buenos chicos. Llegamos a Huayllay
muertos de cansancio, por lo menos yo no había dormido casi nada
desde hace 2 días y así seguí por 3 días más,
tiempo que duró el festival RURALTUR.
En
el segundo día de mi estancia en Huayllay iniciamos el recorrido
por el bosque de piedras y lo hicimos en acémilas, lo que nos permitió
llegar a ver al "elefante", el "sapo", la "corona
del rey" y todo lo que la gente cree ver en ese camino. Lo que a
mi más me impresionó fue caminar en un lugar que parecía
un valle extraterrestre, pues ni en Markahuasi me había sentido
así, tan pequeña y con enormes rocas que con diferentes
formas parecían mirarme a la distancia.
La
autora de la nota y amigos a caballo, transporte ideal en Huayllay
En
el camino también encontramos cuevas con pinturas rupestres, figuras
que permiten distinguir vicuñas, llamas u otros auquénidos,
eran de color rojizo y al parecer tienen mas de 10,000 años de
antigüedad. Lo que también tuvo un color rojizo y no me gusto
para nada fue el agua de los riachuelos que surcan la zona y provienen
de las zonas mineras. Son aguas contaminadas con oxido ferroso, una campesina
nos dijo que por eso sus animales no daban buena lana y su carne no era
muy apetecible. Fue la nota fea del viaje.
Ya
no tuve que hacer campamento, ya que uno de los chicos tenía casa
en Huayllay y nos quedamos hospedados en ella, en la tarde encontré
a mis amigos que venían desde Lima, habían tenido un accidente
pero nada serio, bueno decidí quedarme con estos 3 chicos que recién
conocía la pasamos muy bien, en la noche de la fogata terminamos
en el concierto "gozando" de la buena onda chichera que reina
en el Perú.
Para regresarnos a casa no había auto alguno que nos llevara, recurrimos
a la ayuda de una ambulancia pero esta nos negó, y nos tuvimos
que ir con un oficial de la Policía Nacional (creo!) pero este
ni siquiera sabia donde quedaba Huayllay(estaba un poco pasado de copas)
casi nos caemos al río, nos íbamos a volcar por este chofer
ebrio al que no reclamamos nada, "porque a la policía se la
respeta".
El
festival terminó con una gran fiesta y tuvimos que esperar al papá
de uno de mis acompañantes para que nos preste su camioneta y así
poder salir a la carretera. Llegamos pero ningún bus nos recogió
porque todos estaban llenos, casi me ponen en la mitad de la carretera
para que algún bus se detuviera, solamente paró un auto
el cual llevó a mis amigos hacia Lima y a mi a La Oroya. Llegue
a Villa Rica como a las 5:30 de la mañana, cansada pero a la vez
muy contenta por el viaje que había realizado y tenía muchas
ganas de contárselos a mis amigos, lo cual no hice hasta el día
siguiente ya que me la pasé todo el día durmiendo y no tuve
que trabajar ya que mi jefecito no se encontraba en la ciudad.
PILY
Waldir
Calderón prueba el estado de contaminación de las aguas de
Huayllay. Las compañias mineras de la zona no tienen un total control
del agua que utilizan y desechan.