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En
la foto de arriba se observa a los andinistas superando las dificultades
de una grieta. |
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Crónica
de un ascenso al nevado Huascarán (6,768 m.s.n.m)
31 Ago - 5 Sep 2,003
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Por:
Marco Vega Galindo
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Como
salida previa de entrenamiento y aclimatación al intento del nevado
Huascarán, escalamos el nevado Pisco (5,752 m.s.n.m), los tres
días que estuvimos ahí nos sirvió para evaluar el
desempeño de las cordadas y ver si estábamos preparados
físicamente para realizar un esfuerzo mayor. En total fuimos 7
los montañeros que hicimos cumbre el viernes 29 de Agosto, la cordada
de Carlos, Jesús, Pierre, y la de Sergio, Luisa, a quien le costó
mucho lograr el objetivo. Fuimos la primera cordada (Ryan y Marco) en
hacer cumbre ese día, pasado el examen sólo nos quedaba
descansar esa noche en el campo base, para bajar el día sábado
a Huaraz y preparar la expedición al nevado Huascarán. El
viernes en la noche llegaron al campo base nuestros amigos, Susy Espinoza,
Niza Trujillo y Juan Narvaja, quienes habían ido a la laguna 69
y decidieron acompañarnos esa noche.
El
sábado muy temprano retornamos a la ciudad de Huaraz.Después
de conversar sobre si iríamos al Huascarán o no, pues el
grupo dependía del acuerdo que tomaran Jesús, Pierre y Luisa.
Finalmente ellos decidieron separarse en dos grupos el primero (Jesús
y Pierre) irían al nevado Huascarán y Luisa intentaría
el nevado Tocllaraju. Se tomó la decisión de salir el domingo
temprano hacia Mancos de ahí nos dirigiríamos al poblado
de Musho, punto de partida para escalar el nevado Huascarán, la
aventura tendría una duración de cinco días. Seríamos
dos grupos que iríamos juntos pero cada uno tomaría sus
propias decisiones, los grupos estarían conformados de la siguiente
manera, el primero por Sergio Ramírez, Carlos Callupe, Jesús
(Mexicano), Pierre (Francés), Isaías (guía) y Alejandro
(porteador de altura) y el otro por el "soldado" Ryan Charles,
Juan Hernández y yo, Marco Vega. El domingo 31 de Agosto parte
del grupo llegamos al campo base (4,130 m.s.n.m) a eso de las 3:40 de
la tarde, el resto nos daría el alcance al día siguiente.
Me sentía contento pues nuevamente tenia la oportunidad de intentar
conseguir escalar la montaña más alta del Perú. Si
estaba ahí era gracias al apoyo económico y moral de mis
amigos, quienes estaban seguros que conseguiríamos el objetivo
trazado.
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Lunes
1
El
lunes nos levantamos a las 6 de la mañana, mientras preparábamos
el desayuno, llegaron Sergio, Carlos y Juan, con ellos completamos los
dos grupos. Desmontamos el campamento, acomodamos las cosas en las mochilas
y nos dirigimos hacia el Campo 1 (5,100 m.s.n.m), el camino ya lo conocía
pues el año pasado lo recorrimos por primera vez.
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Campamento
base desde donde atacaron la cumbre.
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Mi
cordada estaría compuesta por Ryan y Juan. Llegamos al refugio al
medio día. Entre a saludar a Mercedes la encargada, de paso que dejaba
a guardar algunas cosas hasta el retorno, que sería el jueves por
la tarde. Continuamos el camino ascendente por la morrena, una hora nos
tomó llegar al inicio del Glaciar. Como Ryan y Juan estaban rezagados,
continué solo por el glaciar hacia el campo 1, llegue al campamento
cerca a la 3:30 pm.
Para instalar la carpa tuve que esperar una hora, pues Ryan era quien la
traía, mientras tanto me dedique a preparar una plataforma en el
hielo con el piolet, Jesús me apoyo en dicha tarea, cuando llego
Ryan recién la pudimos completar. Juancito estaba muy retrasado,
nosotros pensamos que ya no vendría. Armamos la carpa acomodando
nuestras cosas en su interior, para luego empezar a cocinar, la tarea es
un poco complicada pues primero tenemos que buscar un lugar donde instalar
la cocina, luego buscar hielo limpio, el cual hay que derretirlo y luego
se sigue con el proceso normal de cocina. Cuando ya estaba por hervir la
sopa vimos la luz de un frontal al inicio del glaciar, era Juan quien recién
estaba empezando a subir hacia el campamento. Sergio y Ryan fueron a ayudarlo,
llegaron con él al campamento cerca a las 8 de la noche, el se encontraba
muy cansado. Terminamos de comer cerca a las 10:00 pm, era demasiado tarde,
pues al día siguiente tendríamos que levantarnos muy temprano,
3 de la mañana.
Martes
2
Pierre
tenia fiebre, él retornaría a Huaraz Sergio lo acompañaría,
mientras nosotros continuaríamos al campo 2 (6,000 m.s.n.m) Este
tramo es él mas complicado de la ruta, pues hay que entrar por
la canaleta que es una zona llena de grietas, con fuertes pendientes y
con el peligro de caídas de avalanchas. Nos levantamos a la hora
acordada, no hacia demasiado frió, preparamos el desayuno mientras
alistábamos las mochilas y nos colocábamos el equipo. Una
vez desayunados, con las mochilas listas empezamos la tarea de encordarnos,
de primero iría yo, al centro Ryan y al final Juan, estábamos
en ese proceso cuando de pronto Juan dice sentirse mareado y que se regresa,
Sergio vio una posibilidad de ir con nosotros, pero necesitaría
de media hora para alistarse, al final declino ir, el resto del grupo
ya había salido media hora antes al igual que el grupo de los ecuatorianos.
Estábamos ansiosos por iniciar el ascenso, pues por cada minuto
que pasaba nos rezagábamos mas de los otros grupos.
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Una
vez encordados, nos despedimos de nuestros amigos emprendiendo el camino
hacia el Campo 2. La fuerte pendiente se hacia sentir, sobre todo cuando
entramos a la canaleta, saltar grietas era casi una constante, al igual
que cruzar por frágiles puentes de hielo. Íbamos cada vez
más lento pues Ryan sentía el esfuerzo de la subida más
el peso de su mochila. Llegamos a una zona donde tendríamos que
destrepar una pared de hielo de unos 3 metros que terminaba sobre un puente
de hielo, al fondo se veía una gran grieta desde donde empezaba
una fuerte pendiente de unos 60 grados, este tramo me daba mala espina
pues se veía muy complicado, le dije a Ryan para armar un sistema
y bajar seguros, él me dijo que
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El
equipo humano demostró temple y buen nivel producto de una eficaz
preparación física y mental. |
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era
mejor bajar sin asegurarnos pues perderíamos tiempo. Al final la
razón se impuso, decidimos armar el sistema, pues yo iría
de primero y quería tener la seguridad de que si resbalaba el sistema
detendría mi caída. Usando los dos piolets y las puntas
de mis crampones, poco a poco fui descendiendo hasta llegar al puente,
cruce la grieta y subí un poco por la fuerte pendiente, donde construí
una repisa colocando ahí mi mochila asegurada a uno de mis piolets.
Ahora me tocaba armar el sistema y asegurar el descenso de Ryan, una vez
que todo estaba listo le dije que empezara a bajar, el sólo usaba
un piolet pues le dio flojera sacar el otro. Recién había
descendido medio metro cuando pierde el equilibrio y vuela unos 3 metros
cayendo a la grieta, el sistema detuvo su caída, se golpeó
un poco la espalda, tremendo susto que pasamos, que hubiera pasado si
no lo hubiera asegurado, quizás el ya no estaría más
con nosotros, también podría haberme jalado a la grieta,
quien sabe... pero lo bueno es que no pasó a mayores.
Llegamos al campo 2 como a las 2:30 pm, el resto del grupo ya había
armado sus carpas, tuvimos que armar una plataforma para poder instalar
la nuestra. Descansar a seis mil metros de altura no es nada fácil,
se duerme poco, también podíamos escuchar el ruido de algunas
avalanchas. Alejandro el porteador se quedaría en el campamento,
seríamos dos cordadas, Carlos, Isaías y Jesús en
una, en la otra Ryan y Yo. El campamento de los ecuatorianos se encontraba
a unos 200 m del nuestro, sobre el collado.
Miércoles
3
El
gran día había llegado, nos levantamos muy temprano, preparamos
el desayuno, solo llevaríamos mochilas de ataque con lo necesario,
un par de estacas, agua y algo de comida. Este tramo era el más
importante para nosotros, pues significaba lograr el objetivo por el cual
estábamos en la montaña, la ansiedad nos embargaba. Nuestras
cordadas avanzaban junto a las cordadas de los Ecuatorianos, éramos
10 montañeros en cuatro cordadas los que intentábamos lograr
hacer cumbre. Poco a poco fuimos ganando altura, cruzamos algunas grietas,
ahora el camino era subir pendientes tras pendientes, hasta que llegamos
a una gran grieta en la fuerte pendiente que dificultaba el paso, pues
tendría unos 5 metros de separación entre el borde inferior
y el superior. Los dos grupos nos juntamos para poder superarlo. Tuvieron
que levantar a un integrante del equipo ecuatoriano, quien usando sus
dos piolets poco a poco logró llegar a una estaca y colocar la
cuerda. Luego uno a uno fuimos subiendo por la cuerda usando los Jumars
(dispositivos que sirven para ascender por una cuerda fija) una para cada
mano. Este era el tramo más complicado de todo el recorrido, una
vez que todos pasamos, nos quedaba sólo una hora y media hacia
la cumbre.
Seguimos avanzando, el sol comenzaba el trabajo de calentarnos, hicimos
un alto para tomar un poco de agua, era una moderada pendiente, al fondo
se mostraba una pequeña grieta. Con los guantes puestos traté
de sacar los lentes de su estuche, cuando de pronto se me cae de las manos
y resbala lentamente hacia la grieta, trate de asirlo pero no pude llegar
a tiempo, la grieta se lo trago. Ahora que??? Me dije, el reflejo de los
rayos solares sobre el hielo me quemara la retina, pregunte si alguien
tenia lentes de repuesto... nadie, la otra cordada me dijo que tendría
que sacrificar la cumbre y regresar al campo 2, pues si seguía
podía quedarme ciego, eso lo sabia. Le dije a Ryan que se uniera
a la otra cordada que yo regresaría al campo 2, él me dijo
que continuáramos, que estábamos tan cerca, que podríamos
lograrlo. El resto de cordadas continuaron por el camino ascendente hacia
la cumbre. Después de pensar sobre alguna manera de cubrir mis
ojos del reflejo del sol sobre el hielo, me dije que quizás si
usaba mi gorro de lana como una máscara sobre mi cara podría
seguir, tape mis ojos con el gorro de lana, podía ver solo siluetas,
le dije a Ryan que continuaríamos.
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.Cuando
nos faltaba poco para llegar a la cumbre, la cordada de Isaías, Carlos
y Jesús ya estaban de regreso, una cordada de los ecuatorianos también
habían logrado llegar a la cumbre. Seguía la silueta del último
de la otra cordada ecuatoriana, lo alcanzamos, me dijo que si quisiera lo
adelantara, le dije que no, que como sólo podía ver un poco
lo estaba siguiendo. Conforme nosibamos acercando a la cumbre la |
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emoción era cada vez más fuerte, hasta que llegó el
momento en que el camino se terminó, ya no había que subir
más, estábamos en la cumbre, habíamos logrado hacer
cumbre, nos abrazamos emocionados por estar ahí, en el techo del
Perú, era una mezcla de emociones y sentimientos. Pensaba en mi familia,
en mis amigos, en mi pasión por las montañas, por un momento
me olvidé de la situación por la que estaba pasando, al no
tener lentes y con el sol quemando con fuerza. Nos tomamos una foto pues
cuando me quitaba el gorro de los ojos no podía ver absolutamente
nada, el reflejo del sol sobre la nieve era demasiado fuerte.
Corría un poco de viento, un pequeño manto de nubes cubría
los otros nevados, aquellos que se encontraban debajo de nosotros, dificultando
un poco él poder distinguirlos, queríamos disfrutar un poco
de este grandioso momento. Fuimos los últimos en tomar el camino
de regreso al campo 2, íbamos muy despacio pues como sólo
veía siluetas nos alejábamos cada vez mas del resto de cordadas,
Ryan me dijo que fuera un poco más rápido, le dije que era
imposible, pues no veía nada. Me decía que los demás
pasarían la zona crítica y nosotros lo tendríamos que
hacer solos. Al ir ahora el de primero, apuraba el paso, me costaba mucho
seguir su ritmo, me salía del camino, tropezando a cada rato, las
caídas eran constantes, empezaba a embargarme un sentimiento de impotencia
y rabia, me dije que eso no era bueno, que no podía perder la calma,
pues podía llevarnos a situaciones complicadas. La única solución
para poder ir más rápido fue que él me prestara sus
lentes, le dije que se quemaría la retina, me dijo que no le pasaría
nada, que lo importante ahora era alcanzar a las cordadas que nos precedían.
La vista se le había inflamado demasiado, el dolor era cada vez más
intenso y cada vez veía menos. Hicimos que se lavara los ojos con
agua de manzanilla, luego de un rato con agua de coca, colocándose
las hojas sobre los ojos, pero no había señales de mejora.
Mi preocupación ahora era sobre como haríamos al día
siguiente para bajar hasta Musho, Ryan estaba ciego y yo no tenia lentes
de repuesto. Durante toda la noche Ryan apenas pudo conciliar el sueño
a cada rato se levantaba y quejaba de la molestia que tenía en los
ojos, los cuales estaban totalmente inflamados.
Jueves 4
Nos
levantamos a las 5 de la mañana, Ryan quería quedarse en
el campo 2 un día más, pues decía que no veía
nada y quería esperar a que su vista mejorara. Lo convencimos de
bajar pues no era nada recomendable quedarse un día mas en el campo
2. Cuando pasaron los ecuatorianos volví a preguntarles si alguno
de ellos tenia lentes de repuesto, uno de ellos me dijo que buscara en
el bolsillo superior de su mochila, para suerte mía encontré
unos anteojos. Nos encordamos, Ryan iría de primero, Yo al final,
no dio resultado pues al bajar el primer desnivel de un metro y medio
y no tener una idea de lo que había bajos sus pies, le tomo una
eternidad, me dije que si continuáramos así, nos tomaría
mas de un día salir del glaciar. Invertimos el orden de la cordada
reduciendo la separación entre ambos a 4 metros, ahora me tocaba
ser sus ojos en el camino de retorno. Él renegaba a cada momento,
poco a poco fuimos saliendo de la zona de peligro, llegamos al campo 1,
de ahí era mucho más fácil el camino a seguir. Ganamos
un poco de velocidad, hasta que logramos salir del glaciar, ahora estábamos
en una zona segura, habíamos logrado salir íntegros de la
montaña. Ahora teníamos otro desafió, llegar al refugio,
caminar por la morrena era mas complicado que ir por el glaciar, pues
el terreno es más irregular y el peligro de resbalar y caer es
mayor, sobre todo si se tiene que guiar a una persona que no ve absolutamente
nada.
Nos tomó unas 2 horas llegar al refugio, el grupo de ecuatorianos
se encontraba descansando, le dije a Mercedes la encargada del refugio,
que mi amigo se había quedado ciego, preguntándole si en
el botiquín del refugio había gotas para la vista, me dijo
que no, que se había agotado.
Viernes 5
Amaneció
y Ryan estaba mucho mejor, el descanso mas los lavados continuos de sus
ojos con el agua de coca y las rodajas de papa, habían realizado
un excelente trabajo, tomamos desayuno, alistamos nuestras mochilas, cancelamos
el importe acordado con Mercedes y emprendimos el camino de bajada a Musho,
nos tomó unas 3 horas realizarloEl trabajo en equipo había
logrado dar sus frutos, me sentía contento pues había ayudado
a un gran amigo a salir de una situación que puedo haber terminado
en tragedia, el "soldado" Ryan mostró un gran temple
para poder superar la ceguera temporal producto de una fatalidad. Ahora
sólo nos quedaba ir a Huaraz a encontrarnos con el resto de los
amigos para continuar con la celebración.
M.V.
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